El PRI unido ¿jamás será vencido?

Por Manuel Mejido | La Asamblea Nacional priista, que buscaba la unidad en todos sus sectores, solo consiguió unificarse en torno a Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, partido que encabeza las encuestas de intención del voto para el 2018.

Una gran reunión de 10 mil levantadedos que buscan un espacio en el gobierno para enriquecerse con negocios sucios o con dinero robado a la hacienda pública.

Una reunión de muchos gritos, mucho ruido y pocas nueces donde se evidenció el deseo desmedido de ambiciones personales y de frivolidad gubernamental para enfrentar los problemas de fondo como la inseguridad, la corrupción, la impunidad y el descaro para saquear el erario.

No permeó la unidad en 10 mil aplaudidores profesionales, sino la ambición de acceder al manejo de contratos, concesiones en beneficio propio, como lo exhibe el caso de la empresa brasileña Odebrecht y su relación con el exdirector de Pemex.

Es previsible, según los encuestadores a sueldo, que el PRI podría retener la Presidencia de la República en el 2018, porque aparentemente es el único partido unido. El PAN con Margarita Zavala y todos sus aspirantes y el PRD que no tiene candidato visible, están fraccionados e irreconciliables quienes los manejan.

La amalgama que cohesiona a Morena es tan endeble como el miedo que se tiene a un posible triunfo de Andrés Manuel, que si en el 2006 lo compararon con Hugo Chávez, ahora lo hacen con Nicolás Maduro, todo por descalificarlo para evitar su eventual llegada a Los Pinos.

Entrevistado por Alto Poder, el investigador Héctor Tejeda Gaona, de la Universidad Autónoma Metropolitana, considera que el PRI llegará al arranque del proceso electoral del próximo año en medio de su peor crisis de representación y en el tercer lugar en las encuestas, que miden los escenarios de la sucesión presidencial.
EL PRI PIERDE FUERZA

El PRI gobierna actualmente en 16 estados, contando Chiapas donde ganó con un candidato del PVEM. Pero a partir del 2018 la dominancia priista cambiará, porque este año perdió la elección en Nayarit, reduciéndose su gobierno estatal a 15 estados y podrían ser 14 de anularse la elección de Coahuila.

Esta situación nunca le había ocurrido al tricolor. Aún en el 2000, cuando perdió la elección Presidencial, los priistas retuvieron 21 estados. Para el 2006, con el gobierno presidencial robado por el PAN, el PRI gobernaba en 17 estados.

Cuando los otrora invencibles en el 2012, cuando recuperaron Los Pinos con Peña Nieto, el PRI gobernaba 19 estados.

Llegar a la elección presidencial con menos de la mitad de los gobiernos estatales (14 o 15 de 32) será uno de los principales obstáculos que tendrá el PRI que afrontar.

Según el investigador Tejeda Gaona, a todos los factores visibles que desfavorecen al PRI, debe acumularse la baja aprobación del gobierno federal, el escalamiento de la violencia y el encarecimiento de la economía de la población en donde el peso cada día adquiere menos.

Incidirán también en la elección, especialmente los escándalos de corrupción y enriquecimiento ilícito de algunos exgobernadores como Javier Duarte, de Veracruz; Roberto Borge, de Quintana Roo; César Duarte, de Chihuahua; Tomás Yarrington, de Tamaulipas y Guillermo Padrés, de Sonora y otros todavía encubiertos.

Debe agregarse a esta lista negra el socavón del Paso Express de Cuernavaca y la acusación de haber entregado “propinas” Odebrecht al director de Pemex, Emilio Lozoya.

A todo el antipriismo nacional, se suma el factor de una sociedad civil cada vez más participativa y que empuja temas medulares como el acceso de los ciudadanos al poder o el combate a la corrupción.
MORENA EL ÚNICO QUE HA GANADO VOTOS

No debe olvidarse que en las elecciones del pasado 4 de junio en el Estado de México, el PRI obtuvo votos menos por sí solo que Morena y su triunfo se debe a sus aliados, PVEM, Nueva Alianza y Encuentro Social. El tricolor alcanzó en las urnas un millón 805 mil 745 votos y Morena consiguió un millón 871 mil 542 sufragios.

El triunfo de Alfredo del Mazo no fue lo mismo que antaño, cuando el Estado de México era el bastión priista y que durante la administración de Alfredo del Mazo sumarán 94 años de gobiernos tricolor y la tercera generación de Del Mazo, abuelo, padre y nieto.

Ante la situación actual que afronta el país, los priistas no tienen alternativa. Deben enviar un mensaje poderoso para reconectarse con los sectores sociales que ahora los ven con recelo y poder posesionarse rumbo a la elección del próximo año cuando el PRI se jugará su permanencia en el poder.

El investigador Héctor Tejeda dijo que el PRI está unido por un cemento llamado poder y que lo ha mantenido en los casi 100 años que lleva gobernando desde su fundación. Este cemento volvió a mostrarse durante la pasada Asamblea. El PRI se debate entre lo que realmente tiene y lo que debe tener”.

En los hechos, el PRI siempre ha sabido negociar entre las diferentes facciones que lo integran y han demostrado su unidad al interior en los momentos más difíciles, situación que no han conseguido ni panistas ni perredistas, porque los morenistas están asidos al designio de su fundador, Andrés Manuel.

Entre los asuntos que más llamaron la atención en la Asamblea está el haber quitado el candado para que no militantes puedan ser candidatos a cargos de elección popular.

De inmediato José Antonio Meade y Aurelio Nuño fueron señalados como los principales beneficiados.

No debe olvidarse que en su Asamblea el PRI mostró que ha recuperado lo que en un momento parecía haber perdido, esto es la capacidad del Presidente de la República, de designar o, por lo menos, negociar abiertamente quién será su sucesor. El dedazo sigue siendo monopolio de quien ocupa Los Pinos.

Aunque en su reunión el tricolor aparentó estar unificado, se hicieron muchas negociaciones para que sus diferencias no fueran evidentes y evitar aparentar ser un partido que se pelea entre sí.

Conforme se acerque noviembre, mes en que anunciará el PRI a su candidato presidencial, los priistas parecerán unidos, pero en el sótano de Insurgentes Norte 59 surgirán y se agudizarán las disputas por el poder supremo.

La designación del candidato presidencial se dará entre los integrantes más fuertes del grupo Atlacomulco, al que pertenece Peña Nieto. La amalgama es la relación entre política y negocios, entre el entendimiento a quien va y quién viene y todo apunta a Luis Videgaray.

Hasta la próxima, en este mismo espacio.