Para Kate del Castillo es más importante un narco que el activismo social

Edmar Ariel Lezama | Economista, profesor universitario | Con esa actitud por parte de Kate del Castillo, lo único que se provoca es que la población llegue a un estado de normalización de la violencia y de existencia de esos grupos en buena parte del país.

Desde el pasado fin de semana se puede ver en Netflix un documental en el que Kate del Castillo narra la forma en la que ella se acercó al narcotraficante Joaquín Guzmán Loera El Chapo, y de esa manera se pudo gestar la entrevista que se publicó en Rolling Stone sobre el capo de la droga.

Dejando de lado el aspecto técnico del documental o el derecho de réplica que tiene Kate del Castillo a contar su versión de los hechos, existe un elemento de análisis al interior de esta producción que en buena parte puede explicar el escenario de violencia en México. Dicho elemento es el de enaltecer la labor de los delincuentes por sobre otras personas que tratan de mejorar al país por medios formales y con un trabajo legal.

Para ejemplificar lo escrito en el párrafo anterior, en el documental no solo se retoma la cita de que Kate del Castillo cree más al Chapo Guzmán que a gobiernos que le esconden verdades, sino que además en ningún momento se retracta de ello. En la producción, también es posible observar a un personaje en una feria popular que afirma que del presidente no espera nada, pero del narcotráfico sí, lo cual le da cierto sustento al dicho de la actriz mexicana.

Lamentablemente Kate es simple reflejo de lo que muchos mexicanos creen y parece no hay signos de que esa realidad vaya a cambiar pronto.

Tanto Kate del Castillo como la población entrevistada en el documental tienen la creencia de que el narcotráfico es una agencia de beneficencia que no duda en repartir sus ganancias entre los más necesitados, sin ponerse a pensar que cada peso ganado por ellos tiene un costo en vidas y en descomposición social, lo cual genera un ancla al sub desarrollo.

En el documental nunca se aprecia una crítica o reproche al Chapo Guzmán, incluso en ciertas partes se le busca darle un lado humano, noble, el cual no posee debido al largo historial de muertes que ha propiciado de forma directa e indirecta.

Kate tiene la mira puesta en el Chapo por un simple interés económico.

Si Kate del Castillo en verdad es una mujer que hace frente al poder autoritario del Estado mexicano, ella no tendría como prioridad filmar una película del «Chapo» Guzmán; en su lugar, su esfuerzo físico debería estar centrado en tener en la mira a personajes como el padre Solalinde, periodistas ya muertos de la talla de Javier Valdez, por tan sólo citar un par de casos.

Kate tiene la mira puesta en el Chapo por un simple interés económico, ya que es una figura mediática que puede vender en el mercado mexicano y estadounidense, así como darle un nuevo giro a su carrera como actriz. En términos sociales y políticos el hecho de filmar una película sobre esa vida es totalmente irrelevante para el día a día mexicano. El país seguirá igual se haga o no esa cinta. En cambio el país puede cambiar por la vía del activismo y el periodismo serio y crítico.

Con esa actitud por parte de Kate del Castillo, lo único que se provoca es que la población llegue a un estado de normalización de la violencia y de existencia de esos grupos en buena parte del país, pues lo normal es conformarse con dádivas del crimen que solo solucionan problemas del día a día, pero impiden el desarrollo de la economía mexicana al evitar el florecimiento de las inversiones públicas y privadas.

Parece que para Del Castillo lo normal es que el crimen apoye a través de prácticas clientelares a algunos grupos de la población, a costa de miles de vidas, desaparecidos y destrucción del tejido social.

 

Kate del Castillo debe comprender que no se le critica por reunirse y obtener un material periodístico y difundirlo.

Esa normalización de la violencia, ese enaltecimiento del crimen por sobre las fuerzas institucionales y legales también tiene consecuencias en las personas que luchan día a día por convertir a México en un mejor lugar. Para ejemplificar, basta leer la nota del periódico El Economista, fechada el 20 de octubre de 2017, en la que se afirma que el esclarecimiento del crimen de Javier Valdez se ve entorpecido día a día por el mismo narcotráfico.

Del Castillo y muchos mexicanos deben entender que el narcotráfico atenta contra la vida normal de cualquier país, deben entender que no apoya el desarrollo económico, social, cultural y educativo, deben entender que la crítica al Estado y sus instituciones se hace no al lado del crimen, sino de personajes dentro de la legalidad que logran cambios día a día.

Kate del Castillo debe comprender que no se le critica por reunirse y obtener un material periodístico y difundirlo; se le critica por engrandecer una figura que ha sido dañina para el país, se le critica por ser poco hábil en el razonamiento de ideas en torno a una realidad destructiva para México, ya que si ella le cree más al «Chapo» que a un gobierno que le esconde verdades, debe pensar que ese mismo gobierno está aliado con el capo, ya que por algo pudo escapar de la cárcel dos veces y operar con cierta tranquilidad en la región norte del país.

Del Castillo critica al Estado mexicano desde la postura de un grupo delictivo que en buena parte se ha beneficiado de la inoperancia de las instituciones, en vez de hacerlo desde un grupo (activistas sociales, ONG, universidades, etc) que no esté vinculado a él a través de la corrupción. Lamentablemente Kate es simple reflejo de lo que muchos mexicanos creen y parece no hay signos de que esa realidad vaya a cambiar pronto.

(Aut. LG)