El Gobernador electo de Tamaulipas y el gran tema: Justicia pronta y expedita

 

OBSERVATORIO 

Antonio Rosario 

Tamaulipas camina desde hace largo tiempo hacia atrás.

Y raras veces de lado.

Pero nunca para adelante.

Los sexenios de Cavazos, Yarrington, Eugenio, Egidio y Cabeza de Vaca despedazaron las esperanzas de los tamaulipecos.

Nada importó el color de cada presunto gobernador, en realidad atormentador, pues perpetraron las peores tragedias.

El punto es que todos estos han destrozado al estado como si les perteneciera. Y para acabarla de joder con todas las culpas cargando se dan el lujo de buscar aplausos.

Les gusta que los adoren; no están locos, están jodidos del alma.

Ahora llegará al poder el médico cardiólogo Américo Villarreal Anaya.

Muchos preguntan… ¿cumplirá lo prometido o sus promesas se perderán en el más siniestro y oscuro de los laberintos políticos, judiciales y burocráticos?

Es injusto establecer juicios anticipados.

No se vale.

Pero Villarreal Anaya debe considerar que el verbo del momento es la Transformación. La Cuarta, para mayores señales.

Y lo que todo mundo vomitará es un proceso legal y político complejo de mucho tiempo, que otra vez acarree sufrimiento hacia la gente.

La gente quiere el cambio, pronto. Y todos sabemos que se puede.

Tamaulipas merece ser impulsado a dar un gran salto al futuro. Es el clamor.

Ya basta de terremotos económicos, violencia e impunidad. No podemos estar peor.

Y si es peor, entonces vendrá la ruptura gobierno-sociedad. Ya no habrá estado.

¿Cuesta mucho aplicar la justicia? No.

Pero las agencias del ministerio público del fuero común de Tamaulipas “ignoran” lo que es justicia pronta y expedita.

Por ahí debemos empezar, Dr. Américo Villarreal Anaya.

Ahí está la putrefacción de todo.

antoniorosarioh@hotmail.com