Elección de jueces y magistrados: Ver para creer

Observatorio

Antonio Rosario

La justicia en México siempre ha estado -sin exagerar- en poder de individuos no muy presentables que digamos.

Y aunque existen honrosas excepciones en ciertas fiscalías y tribunales, el principio constitucional de una justicia honesta, pronta y expedita se vuelve cada vez más difícil de encontrar.

Una desgracia que corre paralela a la ausencia del debate político no sólo en las cámaras de Senadores y Diputados, como en  los congresos locales, sino en todos los foros ciudadanos donde el intercambio de ideas es tan imprescindible como el sol, el agua y el aire para la vida.

Viene pronto la elección de jueces y magistrados en Tamaulipas, consecuencia de una reforma al Poder Judicial de toda la Nación.

Un proceso institucional, y esencialmente democrático, que nos debería elevar el optimismo sobre superar las deplorables circunstancias políticas y económicas por las que atraviesa el país.

Pero eso no creo que suceda ante la falta de escrupulosidad con que se han confeccionado esos listados finales, donde vemos que un alto número de personas que serán postuladas para los cargos de jueces y magistrados están muy distantes para impartir una justicia ejemplar.

Ya tendremos oportunidad de señalar otro listado de nombres cuya desvergüenza tiene que ver con mentes criminales que han hecho de la justicia una tragedia para miles de inocentes que ahora están encarcelados.

ATAJO DE BESTIAS

Y es tanta la enfermedad mental y el ADN corrupto de esta gente, que muy poco les importa que un día sus resoluciones injustas les cobren a la mala.

Y hablo de la justicia que no existe, volviendo a la Ley del Talión, al ojo por ojo y diente por diente, que acabará por desbarrancar al país al abismo por culpa de un atajo de bestias que se desconoce cómo diablos fueron a parar a cargos tan destacados como el de jueces y magistrados.

El pueblo está tan aturdido y defraudado que, con todo y los barnices políticos que le han embarrado a esta elección judicial, no cree en la prometida reivindicación de los tribunales.

Yo igual que Santo Tomás: Ver para creer.

antoniorosarioh@hotmail.com