La burbuja de Morelos

Por Antonio Rosario

Los movimientos en la cúpula gubernamental tamaulipeca son normales y necesarios.

Responden a una configuración que todo gobierno está obligado a realizar con un solo objetivo: perfeccionar las tareas públicas encomendadas por la sociedad.

Nada es para siempre. Prescindibles somos todos. Hasta el Papa. Y tan sencillo como quitar una pieza y remplazarla por otra. ¿Cuál misterio?

Debe quedar claro que el gobierno de Egidio Torre Cantú inició con diversos funcionarios recomendados. Compromisos políticos que se entienden en ese ambiente.

Hoy comienzan a irse. Sea que se acabó el compromiso, cumplieron con su ciclo o sencillamente fueron evaluados y reprobaron.

Hoy fue Morelos Jaime Canseco Gómez, mañana o después de mañana serán otros.

Nada contra el ex secretario del Trabajo, pero le faltó acercamiento con las organizaciones sindicales. Se encerró en una burbuja de exclusividad doctoral, mientras que los gremios son lucha constante, pasión, gestión interminable y ganas de salir de jodidos.

No hubo diálogo con casi nadie. Yo arriba y ustedes abajo. Me consta.

Hoy la chamba la pueden sacar fácilmente el accesible Hernán de la Garza Tamez o el experimentado Rafael González Benavides, personajes que no le ponen mucha pomada a su quehacer ni distancia a los líderes y a su gente.

Y párenle de contar.