La política excrementosa de Tamaulipas
Observatorio
Por Antonio Rosario
Las fronteras entre lo bueno y lo malo las borraron.
En el sector público esas líneas se determinan por un amasijo de honradez y corrupción, lubricante del sistema en que vivimos.
Todos echaban pestes contra Pancho Cabeza de Vaca y su racita de Reynosa.
Pero en eso llegaron los morenos con su nuevo evangelio.
¡Son unos santos! –dijeron.
¡Nada de eso! Resultaron igual de rufianes.
Su evangelio no hizo verano.
Sólo fue que El Truco les arrimara la lumbre, ‘como haiga sido’, y dejaron de hablar como los últimos guardianes de los valores morales y religiosos.
¿Qué opciones nos quedan a los tamaulipecos?
Lo que nos rescatará en este reino de perversión es salirle al paso a los depredadores antes de que hagan del estado una zona abierta y permanente al saqueo violento.
Porque de seguir el desastre todos acabaremos al nivel de mendigos, huyendo para Texas.
Y a la desesperada, a Guatemala.

