El Barça se desliga de Messi

Lionel Messi no continuará su carrera en el Barcelona, según anunció la entidad. El nuevo contrato de rosarino, según fuentes del club y de la familia del jugador, ya estaba acordado de palabra desde el pasado 12 de julio. Sin embargo, este jueves por la tarde, después de la última comunicación vía telefónica entre el padre y representante del jugador, Jorge, y el presidente de la entidad azulgrana, Joan Laporta, el pacto se rompió. “A pesar de haberse llegado a un acuerdo entre el Barcelona y Leo Messi y con la clara intención de ambas partes de firmar un nuevo contrato en el día de hoy, no se podrá formalizar debido a obstáculos económicos y estructurales (normativa de LaLiga española)”, informó la entidad azulgrana.

Jorge Messi aterrizó en Barcelona este jueves. Lionel Messi había regresado de sus vacaciones el miércoles. En la oficina del argentino ya estaban preparados para hacer oficial el nuevo contrato con el Barça, el décimo de su carrera con la entidad azulgrana, a la que llegó el 17 de septiembre de 2000. Sin embargo, todo se rompió después de que Laporta comunicara a Jorge Messi que el club no podía inscribir el contrato que había acordado en julio y que los abogados de ambas partes habían concluido la semana pasada. “Las dos partes lamentan profundamente que finalmente no se puedan cumplir los deseos tanto del jugador como del club”, insistió el club en el comunicado.

Después de gastar aproximadamente 506 millones de euros en los salarios del primer equipo la temporada pasada, LaLiga limitó los gastos del Barça: 347 millones para el curso 2021-2022. Mateu Alemany, director de fútbol, y Ferran Reverter, director general, tuvieron varias conversaciones con Javier Tebas, presidente de LaLiga, para intentar ampliar la masa salarial del primer equipo y así inscribir a Messi y al resto de los fichajes del club este verano (Depay, Emerson, Eric García y Agüero). El líder de la patronal se había mostrado siempre inflexible. “El Barça conoce las normas y no hay excepción con Messi”, subrayó Tebas. Y añadió: “El Barça tiene buenos profesionales. Cuenta con Mateu Alemany, que ha toreado en las mejores plazas con el Valencia y conoce muy bien el control económico. Sabe que no existen las vías de escape como el tema de los embajadores”.

Esta semana, LaLiga informó su acuerdo con el fondo de inversión internacional CVC. Un contrato que podía inyectar cerca de 284 millones en las arcas del Barcelona. En el club azulgrana, sin embargo, se mostraron escépticos con el pacto de la patronal. “Se trata de vender los derechos de televisión a 40 años. No sabemos si estaremos en la Superliga o dónde estaremos”, aseguraron fuentes de la entidad catalana. El 70% de estos nuevos ingresos se tienen que destinar a infraestructura (Espai Barça), un 15% para reducir la deuda (1.173 millones) y el 15% restante para salarios del primer equipo. “La masa salarial es un 110% de los ingresos, no cumplimos el Finantial Fair Play”, sostuvo Laporta en la última Asamblea, en junio. Dos meses después, el Barcelona continúa sin encontrar una solución a sus graves problemas económicos.

“No podemos inscribir a Leo”, le comunicó el presidente del Barcelona al padre del futbolista. La directiva de Laporta no entendió el acuerdo de LaLiga con CVC como una vía para solucionar sus telarañas económicas, ni tampoco como la fórmula para cuadrar la masa salarial del primer equipo. Los Messi le cuestionaron al máximo directivo azulgrana si su inscripción no se podía resolver después del pacto de la patronal con el fondo de inversión. “Sería hipotecar al club”, resolvieron desde los despachos del Camp Nou.

Hace un año, el jugador rosarino amagó con abandonar por sus diferencias con Josep Maria Bartomeu. Hasta envió un burofax para intentar hacer uso de la cláusula de su contrato que le permitía dejar al finalizar la campaña de 2020. Pero el entonces presidente se plantó y se aferró a que se había acordado tarde. “Bartomeu me mintió en varias oportunidades”, se quejó Messi tiempo después. La aparición de Laporta ilusionó al 10. También al barcelonismo. Durante la campaña electoral, el abogado catalán se presentó como el único candidato con la capacidad para convencer a Messi de permanecer en el Barcelona. Ganó las elecciones en marzo —el argentino votó por primera vez— y en abril comenzó a negociar con Jorge Messi. Tuvieron varias conversaciones, algunas presenciales, otras por teléfono, y en julio sellaron el acuerdo.

El último sueldo del 10, entre fijos y variables, era de 138 millones. Un compromiso que era imposible de asumir frente a las limitaciones de la patronal y, sobre todo, ante la delicada situación económica que atraviesa el club. Entonces, según fuentes de la negociación, Messi había aceptado una rebaja en su salario del 50%. Y el club, a cambio, le había ofrecido un contrato por cinco temporadas. De hecho, ya estaba acordado cómo se iba a pagar el vínculo del argentino: 20 millones en la primera temporada para que el Barcelona puediera encajar la masa salarial, un fuerte aumento en la segunda campaña y se volvería disminuir en las últimas tres.

Cuando la ingeniería económica, financiera y tributaria del nuevo contrato de Messi parecía resuelta —el rosarino le había comunicado a su compatriota Agüero que este viernes se encontrarían en la Ciudad Deportiva—, todo se torció en los despachos del Camp Nou.

El Barcelona emitió un escueto comunicado para anunciar el adiós del máximo goleador en la historia de club (672) y el jugador con que más veces ha vestido la camiseta del Barça (778). “El Barça quiere agradecer de todo corazón la aportación del jugador al engrandecimiento de la institución y le desea lo mejor en su vida personal y profesional”, remató en el comunicado. Messi, por su parte, no se mostró indignado sino sorprendido. Después de 21 años en el Camp Nou, el Barcelona no puede con el rosarino. Todavía no sabe cuál será su destino. El City no se presenta como un candidato —el club de Manchester acordó el fichaje de Grealish por 117 millones de euros— y el PSG, otro de sus posibles destinos, tiene poco margen para fichar a una estrella. A sus 34 años, el futuro de Messi, la gran estrella mundial, es una incógnita.