Un polizón sobrevive al trayecto de África a Europa en la rueda de un avión

Como si fuera el mismísimo Tom Cruise rodando una escena de Misión Imposible, pero en la vida real. Las autoridades de Ámsterdam encontraron un polizón en la sección de la rueda delantera de un avión que viajaba desde Sudáfrica y que sobrevivió al viaje de 11 horas en condiciones extremas.

Tal y como han contado los medios holandeses, el avión viajaba desde Johannesburgo e hizo una escala en Nairobi, Kenia, donde se piensa que el hombre ingresó al avión, antes de continuar hacia los Países Bajos.

Al parecer, fue visto por primera vez por el personal de mantenimiento del aeropuerto después de que vieron algo que parecía una persona, momento en que llamaron a la policía. Después de llegar a escena, confirmaron que estaba vivo pero con una temperatura corporal muy baja.

Lo cierto es que no se trata de la primera persona que ha sobrevivido a un viaje tan peligroso en el compartimiento de una rueda, algo que no hace falta recalcar demasiado, es increíblemente peligroso. Colarse en la rueda del avión es el método más común para esconderse, pero las personas que lo intentan pueden ser aplastadas cuando el tren de aterrizaje comienza a retraerse. Si sobreviven, sin el aislamiento y la presurización de las cabinas de los aviones comerciales, los cuerpos están expuestos a temperaturas de -51 °C.

No solo eso. A estos problemas hay que añadirle la presión atmosférica, que a esa altitud es entre un tercio y un cuarto de la que se experimenta al nivel del mar. Una situación que podría conducir fácilmente a hipoxia, bajo consumo de oxígeno.

En cuanto a la historia del hombre que se “coló” en el avión, solicitó asilo y fue atendido en el lugar por la patrulla fronteriza holandesa. Cuentan las autoridades que elevaron con éxito la temperatura de su cuerpo a niveles más seguros y confirmaron que estaba consciente, incluso pudieron hacerle algunas preguntas. Luego fue trasladado a un hospital mientras la policía investiga de dónde vino exactamente.

Para que nos hagamos una idea de lo ocurrido, las estadísticas de la Agencia Federal de Aviación de EE. UU. muestran que 126 personas viajaron de polizones en un avión desde 1947, y el 77 por ciento murió en el intento.

Como catalogó el reportero de aviación Richard Schuurmans, la supervivencia del polizón fue un absoluto “milagro”.