Al menos 10 mineros atrapados por el derrumbe de una mina en Coahuila

Al menos 10 mineros han quedado atrapados este miércoles tras el derrumbe de una mina de carbón en el municipio de Sabinas, Coahuila, según las autoridades. A última hora de la tarde, los equipos de salvamento han comenzado a rescatar a varios de los obreros. Por el momento no hay confirmación oficial del número de trabajadores que ya han salido del túnel colapsado, aunque en los medios locales la cifra varía entre tres y cinco personas.

Los mineros estaban faenando a 60 metros de profundidad cuando se encontraron con un flujo de agua subterránea que provocó que el túnel se viniera abajo, de acuerdo con un comunicado de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). El desplome ha sucedido sobre la una y media de la tarde. En un primer momento, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador comunicó que eran nueve las personas atrapadas en la mina, pero el fiscal general de Coahuila, Gerardo Márquez Guevara, ha elevado la cifra a 10, según ha recogido Milenio.

Uno de los mineros, que consiguió escapar, es el que ha dado la voz de alerta, de acuerdo con la prensa local. La mina, conocida como Las Conchas, se encuentra en la comunidad de La Agüita, 300 kilómetros al norte de Saltillo, la capital estatal. La Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) ha iniciado el plan DN-III, un operativo militar diseñado para asistir a la población civil en situaciones de desastre. Al menos 92 militares se han trasladado al lugar junto con especialistas en derrumbes y un equipo de perros rastreadores, además de la Guardia Nacional, Protección Civil y equipos de rescatistas.

Rescatistas llegan al lugar del accidente, en Agujita, municipio de Sabinas (Coahuila), este miércoles.
Rescatistas llegan al lugar del accidente, en Agujita, municipio de Sabinas (Coahuila), este miércoles.MARCOS GONZALEZ (AFP)

Los medios locales manejan una lista de los presuntos mineros atrapados, aunque todavía no ha sido confirmada por las autoridades, que siguen trabajando para identificar a las víctimas. La mina empezó sus actividades en enero de este año. Aunque la STPS garantiza en su comunicado que “no se tiene antecedentes de denuncias por algún tipo de anomalías”, familiares de los trabajadores han asegurado en una entrevista con Grupo Fórmula las malas condiciones laborales y la inseguridad del lugar.

Por el momento, la situación es confusa. La información que ha trascendido es escasa y las autoridades se han mostrado opacas con el suceso. Algunos medios hablan de incluso 11 mineros atrapados y de que el operador de la mina huyó después del derrumbe. El gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme Solís, ha indicado que las autoridades están “priorizando el rescate de las personas atrapadas”. “Esperamos encontrarlos a salvo”, ha añadido en un escueto mensaje en redes sociales López Obrador.

En la región carbonífera de Coahuila, un área pobre con apenas puestos de trabajo fuera de los túneles, se extrae el 99% de carbón de México. Unas 3.000 familias dependen directamente de su explotación, y otras 11.000 de empleos indirectos. En las primeras dos décadas del siglo XXI, 2.626 mineros quedaron incapacitados permanentemente, de acuerdo con la amplia investigación El carbón rojo de Coahuila: aquí se acaba el silencio.

Los mineros de Coahuila se han acostumbrado a las tragedias. En junio de 2021, hace apenas un año, siete trabajadores fallecieron después del derrumbe de otra mina de carbón en la misma zona. Las organizaciones de derechos humanos habían denunciado repetidas veces las pésimas condiciones laborales de la explotación, incluso ante el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Barlett, pero no recibieron respuesta y el túnel, como auguraban, acabó desplomándose.

Hace 16 años, el 19 de febrero de 2006, la mina de Pasta de Conchos, también en Coahuila, sufrió una explosión. El gas se fue acumulando en el interior y finalmente acabó con la vida de 65 de los 73 obreros que estaban trabajando en ese momento. Los mineros llevaban años denunciando la inseguridad y las pésimas condiciones laborales. Fue la mayor tragedia minera de la historia de México, una herida abierta que todavía sigue muy presente en el día a día de la comunidad y vuelve a escocer con cada nuevo derrumbe.