El México que recibió Enrique Peña Nieto
Por Manuel Mejido | El México que recibió Enrique Peña Nieto será muy distinto al que recibirá el 1 de diciembre Andrés Manuel López Obrador y no sólo por los cambios tecnológicos y la aparición de las redes sociales, también por las cuentas que entregará.
Como ya es sabido, en lo que va del siglo será el presidente que entregue la deuda más alta (9.9 billones de pesos). Durante este sexenio los ingresos públicos disminuyeron considerablemente por la reforma energética y la venta de garaje que se hizo de Pemex y la CFE a extranjeros.
Debe agregarse la cancelación del Tratado de Libre Comercio, que el loco de Donald Trump decidió unilateralmente y que ahora se dice dispuesto a negociar sólo con México cuando AMLO sea Presidente, pero exigió que sea “a la brevedad”.
Además, están quebrados el IMSS, la Conagua, la Sagarpa, la SCT y todas las secretarías que controlaban algunos de los recursos naturales que ya se privatizaron.
El precio del dólar se incrementó entre el 1 de diciembre de 2012 y ayer, 10 de agosto, en 7 pesos. Sin embargo, en enero de este año llegó a valer el doble de lo costaba al arrancar el sexenio de Peña.
Después de la elección, la moneda estadounidense descendió hasta los 18 pesos, pese a la advertencia y el supuesto temor de inversionistas nacionales y extranjeros si AMLO ganaba. Todo resultó otra mentira.
Al salario mínimo no le fue nada bien. Al inicio del actual gobierno se pagaba diario 62.33 pesos. Este año, es de 88.36, un aumento de 26.03 pesos.
Por la presión del PRD y Morena, el salario mínimo se desindexó de las multas y ya no es más una unidad de medida. Gracias a esta acción en un año pudo aumentar 7 pesos y al siguiente 8. Pero fue insuficiente.
LA AGÓNICA OPOSICIÓN DE AMLO
Para el analista Pablo Oprinari, “el gobierno de López Obrador se basará en grandes ilusiones de las masas populares, que ansían un cambio en las condiciones sociales reinantes en las décadas pasadas. Esta relación lo distinguirá de las administraciones previas, y en particular de la brecha que surgió entre los viejos partidos y el movimiento de masas.”
Además el partido hegemónico por más de 70 años, el PRI, será la tercera fuerza política, mientras que el PRD, que durante casi 30 años agrupó a la izquierda, se encuentra en estado de coma sin saber cómo revivirlo.
Sólo la ideología ultraconservadora de la derecha, representada por el PAN, tendrá una presencia importante, sin que esto signifique un verdadero peligro para el gobierno que encabezará López Obrador.
Con la mayoría que tendrá Morena en ambas cámaras, que logrará con el soporte de los legisladores de Encuentro Social y del Trabajo, y el apoyo de gran parte de los ciudadanos AMLO podrá contar con la aprobación casi en fast track de todas sus propuestas.
Por todo el poder, político y social, que ha concentrado en las últimas semanas, los detractores de Andrés Manuel ya no lo comparan con el populista Nicolás Maduro ni con el loco de Donald Trump. Ahora han dado en llamarle “dictador”.
Al día siguiente de su triunfo, López Obrador respondió a sus críticos: “A las personas que tienen miedo, les digo que tengan confianza que no soy un dictador. Soy un demócrata. Se van a respetar todas las libertades.”
En repetidas ocasiones, el tabasqueño ha insistido en que su mayor preocupación es cómo pasará a la historia y que su lucha no es por ocupar un cargo público, sino por cumplir con una responsabilidad. Ojalá y este deseo no cambie cuando se siente en la silla presidencial.
¿POR QUÉ LOS EMPRESARIOS LO APOYAN?
Sin embargo, López Obrador se enfrentará a la vieja maquinaria instaurada por el priismo a través del burocratismo, el sindicalismo, el compadrazgo, el clientelismo y el control presidencial. Para lograr el cambio propuesto, necesita erradicar las viejas prácticas del soborno, la corrupción y la impunidad.
El 1 de diciembre comenzará una nueva etapa para el país. Durante el primer año, AMLO mostrará el rumbo que tomará los próximos 6 años.
Pablo Oprinari señala: “López Obrador no pretende tocar las bases del capitalismo mexicano ni retrotraer las políticas neoliberales que caracterizaron a las administraciones previas, lo cual está en la base de su aceptación por parte del empresariado.”
La propuesta central es volver al gobierno en un medio para encaminar la inversión y generar el desarrollo del país, obtener ganancias, repartir la riqueza entre todos los ciudadanos y evitar que sólo un grupo concentre inmensas fortunas, como ocurre en la actualidad.
Además, la propuesta lopezobradorista pretende reorganizar la asistencia social y los servicios de salud. Como jefe de Gobierno del Distrito Federal, AMLO creó la ayuda a personas de la tercera edad, madres solteras y discapacitados.
Cuando comenzó la repartición de ayuda económica a esos grupos, el político tabasqueño fue duramente criticado bajo el argumento de dónde sacaría los recursos. Ese programa lleva 16 años y ha sido replicado en casi todos los estados, incluso por el gobierno federal, sin presentarse un solo quebranto a las arcas.
También cambiará el Seguro Popular (creado por Fox) porque no es ni seguro ni popular, pues su cobertura es limitada, insuficiente y nunca hay los medicamentos necesarios.
Todos estos cambios, enfocados a los sectores más desprotegidos, son duramente criticados porque “no generan ninguna ganancia y sólo ocasionan gastos”. Los detractores no aceptan que para que una nación se desarrolle, el pueblo debe estar sano y tener un pan sobre la mesa.
Conforme se acerca el 1 de diciembre, las expectativas crecen y la realidad se aproxima.
Y hasta el próximo fin de semana.

