La izquierda y derecha practican la autofagia

Por Manuel Mejido | El PRI aprendió la lección con las derrotas del 2000 y el 2006, cuando Vicente Fox los echó de Los Pinos y Felipe Calderón le robó la elección al PRD.

Mientras, los priistas se organizan, no discuten ni negocian la candidatura presidencial, solo esperan “el dedazo” para apoyar al ungido del Presidente en turno.

Aunque hay más de cinco aspirantes, en el PRI saben que solo uno será el elegido para el 2018. Nadie debatirá ni cuestionará su designación, Irán todos unidos para seguir en la Presidencia seis años más.

Mientras tanto, la oposición desquiciada por la ambición de poder se agreden, se dividen, no llegan a ningún acuerdo y alejan su posibilidad de ganar la elección el próximo año.

En el PAN, su dirigente nacional, Ricardo Anaya, que está empecinado en ser el candidato de su partido a la Presidencia, siembra envidias y reparte golpes a diestra y siniestra a sus enemigos reales o a los que se imagina.

Anaya Cortés es el elemento que está creando divisiones y conflictos al interior del PAN. Los viejos panistas no aceptan sus imposiciones ni cambios de rumbo y los nuevos, viven en el desconcierto y tratan de saber con qué noticias amanecerá su líder nacional.

Los panistas han pasado violentamente de su posición cautelosa a la agresividad sin ton ni son.

El senador Javier Lozano, uno de los más confrontados con Ricardo Anaya, sin pelos en la lengua ante un pequeño grupo de periodistas, se lanzó violentamente contra el líder panista y dijo que no le confiaba ni la hora. Es decir, yo lo apoyé confiado en que sería mejor que Gustavo Madero y éste salió corregido y aumentado, todo lo que tiene de joven lo tiene de ambicioso.

Lozano Alarcón hizo graves acusaciones contra Anaya Cortés. Lo acusó de “manipular las cosas, qué manera de jugar con la confianza de la gente, de sus correligionarios, qué manera de abusar de una posición política, qué manera de darle en la madre al partido y lo está haciendo exactamente igual que como lo hizo Roberto Madrazo en el PRI en el 2006, que llevó a su partido al tercer lugar y este hombre nos está llevando derechito a esa misma posición, está rompiendo con todo, está tensando todo en una labor de exterminio contra los que no pensamos o actuamos exactamente como él quiere”.

LA SOLEDAD DE LOS NEO PERREDISTAS

En el PRD, nuevo aliado panista, la situación no es diferente. Tal vez esté más revuelto que ningún otro partido político del país, porque lo están abandonan militantes de casi 30 años como Dolores Padierna, René Bejarano y Leonel Godoy.

Se van porque rechazan una alianza política entre la izquierda y la extrema derecha para competir en la elección presidencial del 2018.

Sin Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Andrés Manuel López Obrador, que fueron sus fundadores y quienes dieron rumbo a la izquierda, el PRD se ha desdibujado ideológicamente y sus antiguos partidarios desilusionados han buscado refugio en Morena.

Alejandra Barrales, que inició su carrera como líder sindical de las sobrecargos, ahora no ha sabido tener mano firme ni ideario izquierdista para competir en una elección y por sus mismas indecisiones, metió al perredismo en el infierno de supeditarse a los panistas que representan la antítesis de lo que debiera ser el PRD.

Una alianza anti natural como la del panismo con el perredismo, solo puede leerse e interpretarse como las ambiciones desbocadas de quienes pretenden ocupar puestos públicos para enriquecerse, robando el erario y dándose concesiones.

PAN y PRD solo buscan un camino sesgado a la dictadura que en México ya no será posible porque todavía se tiene en el recuerdo histórico, muy bien grabada, la permanencia de Porfirio Díaz en la Presidencia, aunque haya sido un gobierno honrado y de logros, pero que tuvo que sacrificar por el progreso a trabajadores y campesinos.

EL SOMETIMIENTO POLÍTICO HACIA AMLO

En Morena también existen disputas por la aceptación de refugiados de otros partidos. Con tal de satisfacer sus ambiciones, ceden a la intransigencia de un Andrés Manuel López Obrador que, dígase lo que se diga, no ha cambiado su estilo de hacer política.

López Obrador disfruta victimizándose, acusando a la “mafia del poder” y del dinero de empresarios y banqueros, como responsables de todas las desgracias de México y por desgracia, parece que con razón.

El fundador de Morena prefiere ser mártir a ganador y lo que su nuevo partido de izquierda necesita son triunfadores en las urnas para llegar al poder supremo.

López Obrador abiertamente se ha pronunciado como el próximo candidato de su partido a la Presidencia, porque en Morena nadie le competirá.

El único que se está atreviendo a enfrentar a López Obrador es Ricardo Monreal y lo hace, no por la candidatura presidencial sino por la designación de Claudia Sheinbaum como aspirante a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, la plaza fuerte del tabasqueño y bastión perredista que cambia abruptamente para convertirse en morenista.

Desde su fundación, Morena tiene connotaciones populistas, o sea de ganar adeptos, porque morena es la Virgen de Guadalupe, morena es la tierra y moreno el color de los mexicanos.

Monreal quiere repetir lo que hizo en Zacatecas, en 1998, cuando el PRI no lo nombró su candidato a la gubernatura, renunció al partido, se sumó al PRD y ganó la elección.

No debe olvidarse que Monreal Ávila ha competido en ocho elecciones y todas las ha ganado. Desde edil hasta gobernador de Zacatecas y actualmente jefe delegacional en la Cuauhtémoc. El cargo que hoy ocupa Ricardo Monreal lo ganó con el respaldo de Morena, en pocas palabras de López Obrador.

Aunque Monreal ha dicho que su intención no es renunciar a Morena, es inminente su salida, porque el partido del Peje no repetirá la encuesta amañada que dio como triunfadora a Sheinbaum, delegada en Tlalpan.

Morena tiene como lastre ser el embarcadero de personajes políticos que lo mismo se robaron una elección presidencial para Carlos Salinas, que aparecieron en todas las televisoras usando ligas para atar los billetes de un soborno.

Sin embargo, en los resultados de las elecciones es el único partido que ha crecido en casi dos años de obtener su registro y tiene la posibilidad de ganar la Presidencia de la República.

Se aproxima el inicio de las contiendas políticas, de lo que serán campañas sin límite de agresiones y descalificaciones. Todos los contendientes enseñarán el cobre para poderse quedar con el oro que hay en los puestos públicos.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

(Aut. LG)