López Obrador sobre el encarcelamiento de Lozoya: “Yo no doy instrucciones a la Fiscalía”

El encarcelamiento preventivo de Emilio Lozoya por el caso Odebrecht ha sido bienvenido por Andrés Manuel López Obrador, que ha aprovechado también para defender la independencia de la Fiscalía General de la República (FGR), decisiva en la resolución del juez que ha enviado al exdirector de Pemex a prisión hasta que se resuelva el caso de los sobornos millonarios de la constructora brasileña. “Yo no doy instrucciones. La Fiscalía es autónoma. ¿Dar órdenes al fiscal? Nunca lo haría y nunca lo he hecho”, subrayó este jueves durante su conferencia matutina.

La politización del caso y el papel de la FGR están en el punto de mira después del inesperado giro de guion vivido este miércoles en el Reclusorio Norte de Ciudad de México. El hasta ahora intocable exjefe de la petrolera pública, pieza central de la derivada mexicana de la trama Odebrecht, había logrado durante más de un año y medio evitar la cárcel gracias a un acuerdo con la Fiscalía. A cambio de acusar a lo más alto del Gobierno de Enrique Peña Nieto, el alto funcionario gozó de beneficios temporales pese a estar ya imputado por los delitos de lavado, asociación criminal y cohecho por al menos 10 millones de dólares.

Con la investigación de las acusaciones de Lozoya empantanada entre prórrogas y dilaciones constantes, el pacto con la Fiscalía terminó de hacer agua hace un mes tras unas polémicas fotos del acusado cenando junto a unos amigos en un restaurante de lujo. La indignación por el trato de favor a Lozoya llegó incluso al presidente, que censuró la escena a pesar de que en puridad Lozoya no estaba haciendo nada que no pudiera. El acuerdo tan solo le prohibía la salida del país. Tras la polémica, la postura de la Fiscalía cambió radicalmente. Por primera vez en casi año y medio, solicitó formalmente la prisión preventiva, determinante para el fallo final del juez, que reconoció que si antes no había tomado esa decisión fue por las reticencias de la propia fiscalía.

“Yo veo bien lo que está haciendo la Fiscalía y el Poder Judicial. Creo que se debe de castigar a todos los responsables de recibir sobornos. Fue muy lamentable que en todos los países se castigó a funcionarios corruptos, menos en México, que se tapó el asunto”, añadió López Obrador sobre un caso que ha hecho tambalear a las clase política de varios países latinoamericanos en los últimos años. En México, tan solo un exsenador ha sido de momento procesado además de la reciente prisión preventiva de Lozoya. El presidente quiso apuntarse un tanto recordando que los inicios de las investigaciones se remontaban al sexenio de Peña Nieto y ha sido ya durante su mandato cuando el caso salió de los cajones de la entonces procuraduría (PGR).

Desde 2017, el entonces procurador general, Raúl Cervantes, hoy prófugo de la justicia, había comenzado las pesquisas que ya apuntaban a varios exdirectivos de Pemex. La carpeta de investigación permaneció en el limbo hasta la reforma de las ministerio público y la llegada del nuevo fiscal. “Siempre recuerdo que el Instituto de la Transparencia decidió un tiempo mantener bajo reserva el expediente de Odebrecht”, incidió el presidente. El rescate del caso fue una de las medidas anunciado por Alejandro Gertz Manero tras su designación como director de la nueva fiscalía, nacida en 2019 con la aspiración de ganar autonomía frente al Ejecutivo en la batalla contra la corrupción y la impunidad, pero criticada desde sus inicios por la tibieza final de una normativa que no incluyó reformas constitucionales para blindar dicha autonomía.

El repentino cambio de estrategia de la Fiscalía ha vuelto colocarle en el centro del debate por su supuesta discrecionalidad de la justicia durante los últimos Menes, y en particular en relación a la aplicación de la prisión preventiva. Gertz lanzó en septiembre una dura ofensiva contra 31 científicos acusados de delincuencia organizada, mientras sigue coleando el caso de la exsecretaria de Estado Rosario Robles, en la cárcel hace más de dos años a la espera de juicio. Considerado el distribuidor de los sobornos de la constructora brasileña en México, Lozoya no había pisado un día en la prisión. Pese a su encarcelamiento, las negociaciones con la Fiscalía continúan. Dentro de un mes, el 3 de diciembre, está fijada una nueva audiencia en la que el juez deberá decidir si cierra la interminable fase de investigación y comienza el juicio para Lozoya y la reguero de acusaciones que ha dejado por el camino.