De piquín a Pekín

GRILLOTINA – Por Marco Antonio Flota | Para nosotros, la capital de China sigue siendo Pekín, no Beijing. ¿O alguien llama “perros beijineses” a los pekineses?

Pues bien, ayer viajó el Presidente Peña Nieto a un foro internacional que se desarrollará en ese país y a fortalecer nexos con los países del Lejano Oriente. Aunque con la patria de Mao Tsé Tung -ahora Ze Dong-, siempre hemos tenido nexos cordiales, pese a errores de ciertos políticos.

Y es que a los dirigentes del país asiático no les pareció mucho que en la campaña presidencial del 2006, cuando el Peje andaba ganando adeptos que hacían peligrar la candidatura de Felipe Calderón, el entonces vicepresidente Fox de Sahagún, pidió a los electores no permitir que los engañaran “como a viles chinos”. Sin embargo, en México no hemos tenido chinos viles, ni siquiera Humberto “El Chino” Romero, quien como secretario particular de López Mateos intentó infructuosamente cerrarle el paso a la Presidencia de Díaz Ordaz.

(El entonces poderoso Humberto Romero, allá por 1969 del siglo pasado, apoyaba para la Presidencia a Donato Miranda Fonseca y se burlaba de Díaz Ordaz llamándole “Tribilín”, como a famoso personaje de caricatura. Sin embargo, Díaz Ordaz llegó a Los Pinos y lo mandó al ostracismo, por lo que el “Chino” Romero comentó alguna vez al comediante de “Cotorreando la Noticia”, Héctor Lechuga: “Cuídese, ya ve lo que me ocurrió por hacer chistes políticos”.

Aquel exabrupto -sin p intermedia- de Fox provocó incluso que una delegación del Gobierno asiático viniera a México a entregar un reconocimiento a don Luis Echeverría, a quien sí consideraban un buen presidente, porque fue quien restableció las relaciones diplomáticas con China. Y el ex abruto -sin a inicial- don Luis robó cámara quizá por última vez en su vida.

Felipe Calderón también puso su parte para enturbiar las relaciones con China, al recibir en Los Pinos al Dalai Lama, quien se pasea por el mundo como “Presidente Legítimo” del Tíbet, pero vestido con túnica, no con guayabera tabasqueña.

Decíamos, entonces, que en México tradicionalmente hemos buenas relaciones con China y hemos apreciado a los chinos que aquí viven. Incluso muchos mexicanos y mexicanas han sido apodados, cariñosamente, como si tuvieran aquella nacionalidad.

Por ejemplo, la China Mendoza, escritora guanajuatense, pero más famosa por su copiosa charla que por sus libros. Fue de las primeras intelectuales que participaron en la televisión, por aquella época en que Juan José Arreola llegaba al programa de Jorge Saldaña en bicicleta, antes de que casi la hiciera obligatoria Marcelo Ebrard.

También autora de algún libro fue la muy apreciada chinita Margo Sú, legendaria empresaria del teatro Blanquita. Donde lució Lin May sus encantos, tan falsos como su supuesta nacionalidad china, pues era -o es- guerrerense.

Uno de los más famosos cómicos que ha tenido la televisión mexicana fue Daniel “Chino” Herrera, compañero del Samurái de la Canción, don Pedro Vargas, en célebre programa. Aquel Chino yucateco, llamaba su paisano, el locutor Rubén Zepeda Novelo, “Lubén se queda sin pelo”, por su incipiente calvicie. Y a Amparito Arozamena la bautizó como “Un palito a la semana”.

Y no podemos dejar de mencionar a La China Poblana, quien según la leyenda, llegó a México de aquel país y hasta dio origen al traje típico famoso.

A ese país viajará mañana Peña Nieto, dejando a cargo del changarro al Jefe del Gabinete, Miguel Osorio Chong. A ver si los chinos, en reciprocidad, nombran a un secretario de Gobernación mexicano.

¡RRIINNGG!
-Bueno, Televisa.

-¿Ya se enteró el señor Azcárraga que posiblemente la Corte ampare a MVS?

-Sí, ¿pero sabes qué quiere decir MVS?: ¡Me Vale
Sombrilla!