El Gobierno llenó de razones al pueblo para desalojar a maestros

ALTO PODER – por Manuel Mejido | Cuando un pueblo pierde la confianza en su gobierno y en sus maestros, el rumbo de la Nación se torna incierto, porque dos de los principales pilares que sostienen a cualquier Estado se encuentran debilitados. Y esto ocurre en México.

Los maestros de Guerrero consiguieron el repudio de la ciudadanía, porque no supieron ni pudieron encausar algunas de sus reformas legítimas, especialmente la que pide la regionalización del Instituto Nacional de Evaluación y se metieron por el camino fácil del bloqueo de carreteras, del mitin de plazuela y del insulto abierto. El Estado que fue prácticamente demolido en los 12 años de régimen panista, de Vicente Fox y Felipe Calderón, que gobernaron con ineptitud e irresponsabilidad, apenas ahora se reconstruye en sus bases como son la educativa, la económica y la social.

Ni todos los maestros de la Coordinadora son rufianes, ni todos los del Sindicato, expropiedad de Elba Esther Gordillo, son santos de devoción en los altares laicos de las conveniencias políticas.

El enfrentamiento que ha llegado el gobierno nacional con la Coordinadora, en el fondo no es más que una terca lucha de intereses a la que se aferran ambos bandos. En sus juntas de avenencia, no se buscan coincidencias para iniciar un diálogo limpio, sino contradicciones que permitan a los contendientes seguir atrincherados en sus ideas, aparentemente, y realmente en sus conveniencias particulares o de grupo.

La ciudadanía apoya abiertamente al gobierno del presidente Enrique Peña por las acciones que tomó el viernes antepasado en el desalojo de la Autopista del Sol. Los mentores que se preocupan más por los asuntos políticos que por la enseñanza, llenaron al pueblo de razones para que la Policía Federal actuara con energía, con mucha inteligencia, porque, para disolver esos bloqueos injustos y arbitrarios de los maestros, no usó más que escudos que son defensivos y no toletes que son agresivos.

* Las prioridades educativas

Consultado en Gran Bretaña el especialista Ramón I. Centeno, analista de la University of Sheffield Politics, sobre la reforma educativa emprendida en un México cuyos maestros están divididos en dos agrupaciones, durante la entrevista me escribió que: «Lo que el país debe atender de inmediato son dos temas: La evaluación y la autonomía de gestión».

¿Debe el magisterio democrático, como se hace llamar la Coordinadora, oponerse a la evaluación? interrogué al analista. «No. Sería suicida e imposible de defender. Se trata, entonces, de proponer un modelo alternativo de evaluación…».

Para continuar con su exposición, Ramón I. Centeno hizo alusión al experto en temas docentes ReijoLaukannen, miembro del Consejo de Educación de Finlandia, porque ese país ha obtenido las mejores evaluaciones internacionales.

Recordó que Laukannen, en una reciente entrevista que le hizo, el diario El País le cuestionó qué pasaría si se hicieran pruebas como las que se realizan en España para medir los candidatos a maestros en México.

La respuesta del especialista finés fue clara: «Sería impensable. Se confía ya en su capacidad. Lo que pasaría es que los profesores perderían la confianza del gobierno y la sociedad en los profesores. Eso sería nefasto para el país. Pero en realidad resulta impensable hacerlo.» Los especialistas europeos coincidieron en que la objeción natural a la medición generalizada de la calidad educativa es que lo que funciona en México no necesariamente tendría que funcionar en España. La respuesta es obvia: «Tampoco debe funcionar en Finlandia lo que no funciona en España. Como sea, el involucramiento de los padres de familia en el proceso educativo, es democrático. La actual reforma educativa mexicana, tal como se presenta ahora no es democrática.»

En segundo término, revelaron los especialistas que puede haber un intento de privatización asentado contra la gratuidad de la enseñanza, en México, pero de forma larvaria, porque de momento es tímido.

¿En dónde está el intento privatizador, en dónde se encuentra la acechanza? Está en las reglas de operación del programa Escuelas de calidad, publicadas en el Diario Oficial de la Federación en febrero. Ahí se busca, con la autonomía de gestión, estimular la participación de «organismos de la sociedad civil».

Pero en México, en donde cualquier organismo gremial es mal visto y la Coparmex es el niño bueno, esto tiene por efecto ir abriendo la puerta a los empresarios de la educación pública. Hoy «como corresponsables, ¿mañana cómo?».

* En riesgo gratuidad de la educación pública

La supresión de la gratuidad viola el artículo tercero constitucional, porque no sólo participarían los empresarios sino el propio Estado imponiendo cuotas a la educación como ya ocurre.

En el Conalep, escuela de educación técnica, la cuota trimestral asciende a los tres mil pesos. En la Universidad Autónoma Metropolitana, el costo es de mil 700 pesos cada tres meses. Si bien estas cuotas son bajas, pero no gratuitas, por lo cual se viola el artículo tercero desde hace varios años.

En el nivel básico de la educación, en párvulos, primarias y secundarias que controla la SEP, también se imponen «cuotas voluntarias», que sino son pagadas por los padres de familia sus hijos quedan fuera de la inscripción. Esto también es cobrar y violatorio al artículo tercero. En México un país tan desigual, el intercambio de una política universal por una en donde cada escuela se vaya rascando con sus propias uñas agudizaría la segregación escolar que llevaría a que los «organismos» de la sociedad civil -que en México esto casi equivale a los empresarios filantrópicos y sus amigos- se presenten como posibles salvadores.

En otras palabras, en vez de garantizar la responsabilidad estatal en la educación pública, se abre la puerta para que ésta pase a un segundo plano como un «actor más», lo cual resulta inadmisible, especialmente para un gobierno que empieza y que trata de manejar al país adecuadamente.

Para los especialistas en educación europeos, hay una conclusión que resulta crucial: «No basta con oponerse lisa y llanamente a la reforma educativa. Los maestros deben sugerir alternativas en los puntos en donde el poder los tiene arrinconados. Resulta erróneo oponerse a la evaluación del docente como principio. «Tampoco servirán palabras como ´privatización´ si no se demuestra donde está o dónde podría estar incubándose. Futuras protestas magisteriales deberán tomar esta situación en cuenta para explicar a la población sus acciones, empezando por los padres de familia, mientras en México se vive un ´antisemitismo´ contra los maestros, la burguesía nacional se encuentra de plácemes», según la opinión de los especialistas.

Consultada a través de internet, la maestra nahua Yesmín López Marín, profesora en la comunidad de Zumpango, municipio de Olinalá, Guerrero, en pocas palabras resumió lo que los maestros pelean con el gobierno, especialmente los de su estado.

«Sin laboratorios, sin cancha deportiva, con aulas improvisadas, con alumnos mal alimentados y con maestros que llevan cuatro años sin cobrar un salario, no puede haber calidad en la educación».

* José Luis Cuevas, Carlos Monsiváis y yo

Cuando se iniciaba la década de los años sesenta, Carlos Monsiváis me presentó a un joven pintor llamado José Luis Cuevas. Ni Monsiváis era un gran escritor, ni José Luis era un gran pintor, ni yo un gran periodista.

Sin embargo los tres que nos reuníamos frecuentemente, teníamos la misma ambición de ver coronados nuestros anhelos con el triunfo.

Lástima que ahora nos falte Carlos Monsiváis para recordar esos momentos que hoy me encargo de traerlos a la actualidad porque el gran pintor José Luis Cuevas se encuentra muy delicado de salud, en un hospital al sur de la Ciudad de México.

Cuevas es un plástico mexicano con reconocimiento en el mundo y sus cuadros se venden en las galerías de Londres y Nueva York a muy altos precios. José Luis tiene su museo en el Centro de la Ciudad, igual que Monsiváis y hoy su gran legión de amigos esperamos confiados en que habrá de recobrar su salud.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

manuelmejido@hotmail.com

 

(Aut. Manuel Cabrera)