¿El retorno del gordillismo?

Alberto Aguirre | A punto de que Elba Esther Gordillo Morales cumpla seis meses bajo arraigo hospitalario, las bases magisteriales están en pie de lucha. La defensa de las prerrogativas del SNTE -y no la presunción de inocencia de su expresidenta nacional- motivan las movilizaciones de los maestros “disidentes”, pero también de los institucionales que este día harán una demostración de su poderío, con el primero de una serie de paros nacionales en ciernes.

La reforma educativa del peñismo ha quedado en firme tras de la promulgación del trío de leyes que formalizan la modificación delArtículo 3 constitucional. ¿El Estado recuperó la rectoría en materia educativa? A punto está de lograrlo si -como adelantó el secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso- la nueva Ley de Coordinación Fiscal habilita un Fondo de Aportaciones de Nómina Educativa y Gasto Operativo (Fone), que convertiría a la SEP en la única instancia responsable de pagar el salario de los trabajadores de la educación.

En la promoción de su reforma fiscal “de alto contenido social”, el titular de la SHCP otorgó una bandera más a la insurgencia magisterial, aguijoneada con la desaparición -de un plumazo- de dos décadas de negociaciones y compensaciones, financiadas por un abultadísimo Fondo de Aportaciones para la Educación Básica (FAEB).

En 1992, a través del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, la administración zedillista quiso romper con la hegemonía del SNTE e impulsar la descentralización de los servicios educativos: transfirió las obligaciones patronales a los gobernadores. Después de dos décadas -en las que pasaron dos administraciones panistas- el gobierno federal aplicará el viejo esquema, con Juan Díaz de la Torre al frente del sindicato.

Elba Esther seguirá bajo arraigo hospitalario, pero su influencia está lejos de ser erradicada.

De hecho, las movilizaciones de las últimas semanas -que además de las entidades controladas por la CNTE se extienden a una veintena de estados de la República- tienen un fuerte tufo gordillista.

Algunos observadores del sindicalismo magisterial han detectado que muchos de los mandos medios que encabezan las movilizaciones estuvieron detrás de las protestas en contra de la reforma a la Ley del ISSSTE en el 2007 y en otras manifestaciones en contra de la política educativa gubernamental.

En las semanas recientes, esos gordillistas han tenido acercamientos con la CNTE -a principios de julio, acudieron a un cónclave que tuvo lugar en Los Cabos, Baja California Sur- y la mayor evidencia es que, en sendos desplegados de la disidencia magisterial, aparecen las firmas líderes de la Sección 2 de Baja California, una de las más leales a la expresidenta del SNTE.

Cuadros gordillistas han tomado las casetas de cobro de la carretera Tijuana-Ensenada y Tijuana-Tecate, han suspendido clases -en seguimiento a las decisiones de la Coordinadora- y también se han sumado a las movilizaciones en defensa del petróleo y en contra de la política fiscal, convocadas recientemente por Andrés Manuel López Obrador.

La movilización de los Resissste y las bases gordillistas -que son lo mismo- en la Península bajacaliforniana resulta representativa de un tremor en la estructura del SNTE que ha cimbrado los cimientos de la organización.

En la “insurgencia magisterial” también participan muchos de los excomisionados, quienes recibieron la orden de regresar a sus funciones y dejar las tareas sindicales, apenas hace un mes. En su gran mayoría, están dentro de la estructura de Nueva Alianza y respaldan las acciones de secretarios delegacionales que conforman la infantería de este nuevo movimiento magisterial que ha prendido entre las bases gracias al activismo de algunos inspectores de primaria y directores de secundaria muy ligados al gordillismo.

EFECTOS SECUNDARIOS

IMPACTADOS. Sorprendidos -y no precisamente de la mejor manera- quedaron los capitanes del sector minero. No terminan de salir de su asombro después de conocer la reforma hacendaria que, de un plumazo, impondrá un gravamen de 7.5% a sus ingresos y dará un golpe contundente a la una briosa actividad industrial, que ha logrado récords históricos de inversión en los últimos seis años, con el ingreso de más de 25,000 millones de dólares. Tan sólo en este año, se tenían comprometidos 8,000 millones de dólares de inversión.

Para el 2014, ésta se estimaba superior por la apertura de grandes proyectos pero, después de los primeros cálculos, se ha materializado el peor de los escenarios: entre 40 a 60 % de la inversión comprometida se frenaría; es decir, volverá a los niveles del 2004, que apenas eran de 3,500 millones de dólares. Parece que Hacienda no tomó en cuenta la situación por la que atraviesan los precios internacionales de los metales: todos han tenido significativos retrocesos, incluso el oro. Los empresarios mineros ya ven imposibles sus planes de crecimiento con este impuesto de 7.5% y los precios bajos.

El precio de los metales es elástico, depende del contexto internacional, y el impuesto agrava la situación de la minería en el país, que había sido uno de los grandes inversionistas de los últimos años y generador de nuevos empleos en 24 estados del país. De acuerdo con la Secretaría de Economía es el sector que ofrece mejores salarios, 37% arriba del resto de los sectores industriales.