Estados Unidos robó a México el dólar

AMN.- ¿Sabía usted que el dólar es más mexicano que el tequila, los nopales y los magueyes? ¿Pero, cómo el billete verde -thaler- llegó a convertirse en la moneda de cambio con predominio mundial y que hoy está en peligro de desaparecer para dar paso a otra divisa de extensión global como el yuan chino? ¿Qué pasó entonces con nuestro thaler? ¿Nos lo robaron los gringos en atraco en despoblado?

¿Habrá modo de rescatarlo ante las cortes internacionales? ¿Procederá una multimillonaria demanda legal por el uso indebido de nuestra moneda?

¿En los daños y prejuicios podría hacerse un cambalache por la deuda eterna que México tiene con Estados Unidos y los organismos financieros internacionales que sobre pasa los 200 mil millones de dólares? ¿Podríamos quedar a mano? ¿El dólar será mandado pronto al museo? ¿El yuan chino podría partir el queso a nivel global, en caso de que China logre convertirse en la primera economía imperial del mundo?

¿Está próximo el fin de la era del dólar como moneda internacional? Europa ya dejó de usarlo. En cuanto a América Latina, que lo vio nacer, hace muchos años que lo lleva a cuestas como una losa: la pesada losa de su creciente y oprobiosa deuda externa cuantificada en cientos de miles de millones de dólares.

En diversos rincones del planeta han surgido voces, cautelosas unas, otras hasta románticas, que ante el descomunal descalabro financiero originado en Estados Unidos, que hoy tiene al mundo en jaque, proclaman y reclaman el fin del dólar como moneda global.

Mire usted, haré un poco de historia:

En 1535, apenas 14 años después de la caída de la gran Tenochtitlán, Carlos I de España -Carlos V de Alemania- ordenó que en las flamantes y productivas minas de plata de la Nueva España se acuñara una moneda igual a la que se utilizaba en Europa: el thaler, nombre derivado de Joachimsthaler, un valle de Bohemia, donde había yacimientos de plata que aportaban el ya insuficiente metal para las necesidades de las cortes europeas.

La intensa acuñación de thalers se enviaba casi por completo a España, y pronto crearon la primera dificultad: entre 1530 y 1650 el exceso de circulante de monedas de plata del thaler provocó una inflación de 600 por ciento en lo que hoy es la región de Andalucía.

Con la llegada de cientos de miles de inmigrantes europeos, los nuevos, extensos y ricos territorios de América se convirtieron pronto en un gran mercado para el producto de sus propias minas, de modo que el thaler empezó a ser de uso corriente en México a mediados del siglo XVII.

Pero al norte, en las colonias inglesas, no había plata. Allá recurrieron a otras formas de dinero: sal, pieles, tabaco y papel, porque las libras esterlinas llegaban tarde o no llegaban.

A esa moneda de uso corriente en México y Europa, el thaler, que en 1792, y después de que Estados Unidos les dio cristiana sepultura a los continentales, al terminar la independencia norteamericana, Alexander Hamilton, secretario del Tesoro de George Washington, propuso y logró, mediante el decreto del 4 de abril de 1792 que Estados Unidos adoptara como moneda el thaler mexicano, que la fonética inglesa cambió luego a dólar.

En marzo de 1900, el presidente William MacKinley -en guerra con España- decretó que el dólar se cotizaría en oro, y no en plata.

Así que como dicen allá en mi tierra, hablando en plata, el dólar es mexicano y mientras no se pruebe lo contrario, Estados Unidos nos lo robó.