Los tercos desmanes de la CETEG

Por Félix Fuentes | El desalojo pacífico arrinconó a maestros chantajistas. Quienes han perdido respeto como maestros y reciben trato de facinerosos debieran voltear hacia los niños faltos de educación y pensar —si les es posible— que el atraso de numerosas generaciones tiene en la ignorancia y en pobreza ancestral a Oaxaca y Guerrero.

No es con chantajes para beneficio de unos cuantos y mediante marchas, plantones y ataques a la fuerza pública como van a ser resueltos los asuntos magisteriales. A los docentes de dichos estados no se les puede pagar ni más ni menos que a los demás profesores.

La educación en México se ubica entre las peores del mundo, y de ello han sido y son responsables los líderes magisteriales. Malditas las horas en que arribaron al SNTE Carlos Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo, porque sus liderazgos se centraron en la corrupción, los dispendios y la paranoia del poder.

Debido a las disputas por las cuotas sindicales y las extorsiones al gobierno federal y a los mandatarios estatales surgió la división en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y nació la CNTE —Coordinadora Nacional. de Trabajadores de la Educación—, tan nefasta como su nodriza.

A los dirigentes de la CNTE les causó envidia las riquezas faraónicas de Elba Esther Gordillo, mostradas a quienes quisieran verlas, como el edificio de Polanco y las fastuosas propiedades en la Isla de Coronado, de San Diego, California. También les enrabietaron las joyas y prendas millonarias, exhibidas dentro y fuera de México.

Eso quisieron los de la CNTE para sí, además del poder político y poner contra las paredes a gobernadores y al mismo gobierno federal. Fueron las enseñanzas de Gordillo, y no creen que puedan terminar como ella, tras las rejas.

La Sección 22 de Oaxaca lleva años con sus marchas y plantones. Tienen en la histeria a comerciantes y población en general de la capital estatal. Supuestas profesoras y profesores llegan a arrumbarse en las plazas públicas, a estropear el tráfico, y vivir de limosnas o cuanto puedan darles sus extorsionadores líderes.

El gobierno de Enrique Peña Nieto está decidido a poner fin a esa anarquía. Por ello promovió la reforma educativa, para obligar a los profesores a  trabajar y que sepan enseñar, porque una mayoría de ellos es ignorante y se niega a ser examinada. Exigen elevados sueldos, bonos vacacionales y otras prestaciones.

Los profesores vándalos de Oaxaca y Guerrero fracasan en la derogación de dicha reforma. Sus mentes ofuscadas les impiden ver que ya es ley, aprobada por el Congreso de la Unión y las legislaturas locales. Ni Peña Nieto puede hacer nada para echarla abajo. A los maestros les serán descontados los días no laborados y pueden ser despedidos si acumulan tres faltas.

La CETEG de Guerrero estropeó las vacaciones a miles de turistas debido al bloqueo de nueve horas de la autopista a Acapulco. Y como el Congreso guerrerense rechazó su propuesta contra la reforma laboral, el pasado viernes 5 cortaron la circulación de dicha autopista, a la altura de Chilpancingo.

Los cetegistas esperaban golpizas de la policía y que hubiera muertos. No se les dio ese gusto. Dos mil policías desarmados cargaron sobre ellos y a empujones se les hizo a un lado de la autopista.

El llamado comandante Espartaco hizo gala de cordura. Suplicó, rogó a los vándalos que portaban palos, tubos, piedras y bombas molotov el desalojo de al menos un carril a cada lado de la vía rápida. La respuesta fue de insultos graves y agresiones.

Los presuntos maestros se dijeron reprimidos. Pero millones de televidentes constataron la clase de sujetos que son y, al fracasar su movimiento social, volvieron a clases 95% de ellos en Guerrero. Sin embargo, la Ceteg sigue terca en sus desmanes y el martes pasado se posicionó de la Secretaría de Educación Pública guerrerense. Es obvio que esta organización provoca la represión.

(Aut. Manuel Cabrera)