Obesidad: escándalo silenciado

Mensaje Político.com – Por  Juan Manuel Magaña | Los datos oficiales son contundentes y muestran que uno de cada tres jóvenes de entre 12 y 19 años presentan obesidad o sobrepeso. Y claro que esto no pasó de ayer a hoy, sino que ocurrió en años de irresponsabilidad gubernamental y de lucro televisivo.

Hay más responsables de esta historia, además del gobierno y el monopolio de televisión. Y son los otros monopolios: el de panificación, el de las botanas, el de los cereales y el de las bebidas gaseosas.

El problema va más allá de este sector de población al que por ahora me refiero y que sólo tomo de base para este apunte, puesto que se publicaron datos en los últimos días. En realidad afecta a la mayoría de los mexicanos, en todas las edades, y avanza generación tras generación.

El adulto de hoy fue el joven de ayer que cayó en la obesidad, así como el joven fue el niño de ayer que contrajo ese mal. Así, el niño de hoy será el joven obeso de mañana. Y es un daño que conscientemente se le ha hecho a la población.

El vehículo portador del mal, que en realidad es una epidemia, es la publicidad. Décadas de publicidad carente de ética y, a veces, hasta ilegal.

Como los intereses en juego han sido por miles de millones de pesos, el gobierno nunca tuvo los arrestos para frenar la producción de chatarra para el estómago, ni de parar el engaño dirigido a los ojos de lo supuestamente atractivo, rico y saludable.

La red de tienditas de las escuelas primarias y secundarias fueron convertidas durante años en lo que los expertos llaman espacios obesigénicos, es decir, de engorda de los alumnos. Ahí es donde la población infantil es capturada para que consuma toda la basura que le anunciaron en decenas de spots de televisión la tarde anterior.

Hoy se nos dice -leo una nota publicada en El Universal- que las cifras de individuos enfermos de diabetes en el rango de edad aludido (12-19 años) aumentaron exponencialmente durante la década anterior. ¿Es justo hacerle eso a lo que se supone es el futuro de la sociedad?

Y todo por un patrón de consumo impuesto por los famosos comerciales cargados de manipulación y mentira.

Pero eso sí, los monopolios de la comida chatarra tienen hasta un organismo que simula cuidar la calidad de los contenidos publicitarios y hasta informativos de la tele. En realidad lo que hacen es encubrir el engaño comercial y hasta tratar de imponer censura en la información.

Los especialistas que estudian el fenómeno han afirmado que por no haber estrategias gubernamentales que detengan estos males, enfermedades como la hipertensión, cardiopatía isquémica, infarto al miocardio, dislipidemia, diabetes, patología músculo-esquelética y algunas neoplasias, han cobrado y cobrarán numerosas víctimas.

Se trata pues de un problema que al final pagamos todos por el costo que tiene para los sistemas de salud pública atender a quienes presenten estos padecimientos. Hablamos de tratamientos que los enfermos tienen que recibir de por vida: jóvenes que antes de cumplir 30 años tienen y tendrán severos problemas de vista o quizá hasta ceguera permanente, derivados de la diabetes.

Se dice que Fundación UNAM ha revelado que en el país cada hora se diagnostican 38 nuevos casos de diabetes; cada dos horas mueren cinco personas a causa de complicaciones originadas por esa enfermedad; de cada 100 diabéticos, 14 presentan alguna complicación renal; 30 por ciento de los problemas de pie diabético termina en amputación, y de cada cinco pacientes con ese mal, dos desarrollan ceguera.

Aquí podría darse uno de esos grandes cambios que en verdad reclama el país, si de veras se tratara de afectar a los intereses intocables. Y si lo hacen, luego podría darse otro cambiazo sobre algo que me parece bastante criminal: el lucro que hacen de los obesos creados tanto la televisión como la industria de los productos milagro. ¿Le va a entrar este gobierno?