Cuando estos van por leche, el pueblo ya viene con jocoque

Por Antonio Rosario – No hay narradores que puedan ir más allá de lo que sucede en Tamaulipas.

La dramática realidad de este sufrido estado es insuperable.

Matan a un candidato a gobernador, a periodistas, a funcionarios y a quien se les cruce en su camino.

Desde Cavazos Lerma a Cabeza de Vaca es la misma mafia que ha demolido la ley y el orden para robarse todo el presupuesto que se pueda.

No admiten la pérdida del poder por la vía electoral por una enfermedad mental que los lleva a ostentarse como los patrones del estado, siendo puros pájaros nalgones.

La gente es lo que menos les importa, la tienen viviendo sin agua, ¡ya ni chingan!, con calles intransitables, con violencias, entre odios y desaparecidos, con pobreza, desempleo e injusticia, acosados desde una corrupción que nadie se explica cómo diablos sigue ahí todos los días jodiendo a todos.

Creen que el pueblo es idiota, claro que no lo es.

Es un pueblo que cuando estos van por leche, el ya viene con jocoque.

Lo que pasa es que la cobardía del gobierno que ya se va y cree que va a continuar, les estorba con la prolongación eterna de la desigualdad, se mueren de miedo de que ese pueblo se fortalezca, se desarrolle, se les encabrone y se les vaya encima.

Ya se infartaban cuando la Columna Cívica de Hidalgo decidió marchar a Victoria a tomar Palacio de Gobierno.

Pero el pueblo no está resignado, si ese aspecto da. Cantidades de veces le han rogado al presidente AMLO que use la fuerza del Estado para combatirlos.

Veremos que viene de aquí a septiembre, y si el poder de la democracia que encumbró al doctor Américo Villarreal Anaya los empieza a sofocar, iniciándose un proceso de autodestrucción ya muy visto en tantos sexenios.

antoniorosarioh@hotmail.com