El Tribunal de Disciplina Judicial y dos pajarracos por lo pronto

Por Antonio Rosario – Hay de transiciones a transiciones. La de Ernesto Zedillo entregando el poder a Vicente Fox estuvo pactada en la Casa Blanca con Bill Clinton.

El PRI de esa época no quedó al garete, pero el mensaje fue claro y contundente: renovarse o morir.

La segunda caída tricolor con Enrique Peña Nieto no soportó la presión social que demandaba la entrega del poder al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

Y el gran tercer cambio ya en marcha, que no cederá tampoco un ápice en la defensa de una real transformación donde Donald Trump tendrá mucho que ver, es el desmoronamiento de un gigante que nació aparentemente fuerte, pero ya tiene sus días contados.

Morena se transformará por las buenas o por las malas, generando nadie lo dude el surgimiento de otra fuerza política que conozca de no agravar las crisis con las borracheras del poder.

A Tamaulipas esos efectos llegaron.

Uno de los temas es la aplicación de la ley en el Poder Judicial del Estado y en la Fiscalía General de Justicia.

Las evaluaciones de jueces que pasaron a ser magistrados como un tal Ignacio García Zúñiga tendrán que revisarse a fondo por parte del Tribunal de Disciplina Judicial.

Otras aberraciones como las de una “magistrada” apodada “La China”, Rosario Garza Hinojosa, igual serán sometidas al escrutinio de este tribunal, con todo y que su cargo concluya a finales de septiembre.

Estos pésimos y corruptos juzgadores no podrán evadir el juicio del Tribunal de Disciplina Judicial, obligados a rendir cuentas por las faltas cometidas en el ejercicio de sus funciones.

Esta es una de las razones centrales de la reforma judicial que busca garantizar que cualquier servidor público del Poder Judicial, incluyendo a los que ya no están en funciones o fueron electos rindan cuentas al haber perpetrado delitos contra ciudadanos inocentes y alterar el interés público, dejando graves secuelas destructivas.

Esa es parte de la transformación que va porque va, la cual no podrán eludir los de muy arriba como Adán López, menos estos dos pajarracos que estarán llamados a dar la cara.

Y no esconderse uno en el poder de sus “influencias” y la otra en la cocina de sus restaurantes por cierto plagados de cucarachas.

antoniorosarioh@hotmail.com