Cómo la guerra tecnológica promovida por Trump impulsó a China hacia la autosuficiencia tecnológica

Pekín pretende dominar industrias como la robótica, la tecnología de la información avanzada, la aviación y los vehículos de nueva energía.

Aunque China sigue pidiendo a EE.UU. remover las sanciones, aranceles y el bloqueo tecnológico impuestos por Washington en los últimos años, los expertos aseguran que, con estos, el país norteamericano ha conseguido lo que el Gobierno chino no había logrado: alinear los objetivos de las empresas privadas con la meta gubernamental de la autosuficiencia económica.

El endurecimiento de las restricciones comerciales por parte de Estados Unidos desde el 2018 amenazó la viabilidad de algunas de las empresas más grandes de China, y esto alarmó a Pekín, obligando a las empresas del gigante asiático a reinventar la tecnología estadounidense a la que ya no podían acceder.

El vice primer ministro de China, Liu He, entrega una carta del presidente de China, Xi Jinping, al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 11 de octubre de 2019.Sergio Perez / Reuters

Made in China 2025

Algunos analistas señalan a ‘Made in China 2025’, el proyecto de 10 años de Pekín para transformar el país en una “potencia manufacturera mundial”, como el detonante de la guerra tecnológica cuando se anunció en el 2015.

Pekín pretende dominar con dicho plan industrias como la robótica, la tecnología de la información avanzada, la aviación y los vehículos de nueva energía.

“En la saga de la rivalidad económica entre Estados Unidos y China, ‘Made in China 2025’ se perfila como el villano central, la verdadera amenaza existencial para el liderazgo tecnológico estadounidense”, indica Lorand Laskai, investigador asociado del Consejo de Relaciones Exteriores, ONG basada en Nueva York.

El plan identifica 10 segmentos de la industria de alta tecnología en los que las empresas chinas deben hacer un gran avance para lograr la “autosuficiencia mediante la sustitución de tecnología, al tiempo que se convierte en una ‘superpotencia manufacturera’ que domina el mercado mundial en industrias críticas de alta tecnología”, agregó Laskai.

Asimismo, señala que esto podría ser un “problema” para los países que dependen de la exportación de productos de alta tecnología o de la cadena de suministro mundial de componentes de alta tecnología.

Medidas tomadas en la era Trump

Bajo el mandato del expresidente Donald Trump se impusieron sanciones a empresas chinas, que las obligó a dejar de depender de los semiconductores estadounidenses. Asimismo, en el 2018 la administración endureció los procedimientos para hacer frente a la inversión extranjera en empresas nacionales.

Cuando la administración Trump prohibió la venta de componentes críticos fabricados en EE.UU. a la empresa china de telecomunicaciones ZTE, esta suspendió sus operaciones principales. Fujian Jinhua, fabricante chino líder de chips de memoria, también terminó en la ‘lista negra’ de Washington.

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, estrecha la mano del presidente de China, Xi Jinping en Osaka, Japón, el 29 de junio de 2019.Kevin Lamarque / Reuters

Este “derramamiento de sangre alcanzó su punto máximo en los últimos meses de la presidencia de Trump. Para entonces, el Departamento de Comercio de EE.UU. había agregado las empresas chinas DJI, Hikvision, Huawei y Semiconductor Manufacturing International Corporation a la lista de organizaciones que tienen acceso restringido a la tecnología estadounidense por razones de seguridad nacional o política exterior”, señala Dan Wang, analista de tecnología en Gavekal Dragonomics.

Wang indica que al imponer restricciones a los productos industriales estadounidenses fabricados en China, el Gobierno de EE.UU. “ha hecho inadvertidamente más que cualquier directiva del partido para estimular la inversión privada en el ecosistema tecnológico de China”.

En camino hacia la autosuficiencia

Aunque China impuso aranceles en represalia al principio, la principal respuesta para reducir el impacto de las sanciones impuestas fue el llamamiento de los altos dirigentes a la acción para impulsar la autosuficiencia tecnológica.

En verano del 2018, el presidente Xi Jinping dijo que China debe mantenerse en el camino de la autosuficiencia en medio del creciente unilateralismo y proteccionismo en el mundo actual.

Después de que a varias empresas chinas como Huawei o Semiconductor Manufacturing International se les restringiera la compra de alta tecnología estadounidenses por sus presuntos vínculos con el Ejército chino, Pekín intensificó su objetivo de lograr la autosuficiencia en materia de semiconductores.

En el 2019, el Gobierno chino ofreció al sector de los chips una serie de políticas favorables: desde rebajas fiscales hasta subvenciones estatales para cualquier nueva planta capaz de producir chips en el nodo de 28nm o inferior, con el fin de acelerar el desarrollo de su industria de semiconductores.

“Creo que el énfasis en la autosuficiencia en las tecnologías centrales no podría llegar en un mejor momento, dada la guerra tecnológica de Estados Unidos y encabezará una oleada de políticas de apoyo para la investigación y el desarrollo de muchos sectores tecnológicos centrales”, dijo Tian Yun, subdirector de la Asociación de Operaciones Económicas de Pekín, en declaraciones al Global Times, y señaló que las nuevas estrategias reflejan los profundos desafíos que enfrenta China tanto a nivel interno como en el extranjero.