Olaf Scholz: La prohibición del gas ruso no detendrá el conflicto en Ucrania, pero sí provocará una crisis económica en Alemania y en la UE

El canciller afirmó que un embargo total tendría «consecuencias globales».

El boicot al gas ruso no detendrá el conflicto en Ucrania, pero sí provocará una crisis económica en Alemania y en la UE, declaró el canciller alemán, Olaf Scholz.

En una entrevista concedida este viernes a Der Spiegel, el jefe de Gobierno afirmó que la prohibición del gas ruso costaría millones de puestos de trabajo y hundiría la economía alemana, lo que por otra parte dificultaría a Berlín la financiación del esfuerzo bélico y la reconstrucción de Ucrania.

«En primer lugar, no veo en absoluto que un embargo del gas ponga fin a la guerra. Si [el presidente ruso Vladímir] Putin estuviera abierto a los argumentos económicos, nunca habría empezado esta guerra insensata», resaltó Scholz.

De igual forma, el dirigente destacó que los críticos de la postura del Gobierno alemán en cuanto al gas ruso «actúan como si lo único que quisiéramos fuera ganar dinero». Frente a ello, insistió en que realmente lo que se quiere evitar es una «dramática crisis económica» con «graves consecuencias» para Alemania y Europa. «No podemos dejar que eso ocurra», añadió.

El canciller también señaló que tal embargo tendría «consecuencias globales». Con esa afirmación se hizo eco de declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, quien advirtió que toda Europa podrá enfrentar consecuencias el próximo invierno si impone un embargo al gas ruso.

«No veremos las consecuencias de esto en la primavera y el verano de 2022. Hemos repuesto las existencias, pero el próximo invierno no se podrá hacer si no hay más gas ruso. Debemos ser muy tranquilizadores en esta etapa: no es el escenario en el que estamos hoy, pero eso podría suceder», afirmó Macron en una entrevista con el diario Ouest-France.

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Nord Stream 2

En cuanto al gasoducto Nord Stream 2, Scholz dijo que esperaba que las sanciones de EE.UU. fueran las que bloquearan su finalización, pero no fue así. Al final, fue Berlín quien impidió que el gasoducto entrara en funcionamiento en febrero, alegando como motivo la operación militar de Moscú en Ucrania.

El canciller considera que Alemania debió haber «diversificado» sus importaciones de energía hace años, así como haber ampliado las inversiones en fuentes de energía renovables «por el bien del medio ambiente».

Asimismo, comentó que en lo que respecta a la dependencia del gas, el petróleo y el carbón rusos, «se debería haber garantizado desde el principio que también se podría recurrir a otros proveedores en un plazo muy breve». Según el canciller, el error más importante que cometió Alemania fue no haber financiado terminales de gas licuado e infraestructuras de importación para sus refinerías de petróleo, sin importar que su costo fuese elevado, agregó.