El Papa inmóvil (1)

Grillotina – por Marco Antonio Flota | En tiempos de Juan Pablo II fue acuñado el término “Papamóvil”, que podía aplicarse lo mismo al vehículo en que se transportaba que al propio Pontífice por su movilidad. Viajó por todo el mundo y hasta con excesiva frecuencia. En cambio a su sucesor, Benedicto XVI, podría llamársele “El Papa Inmóvil”, porque casi no salió del Vaticano.

Juan Pablo visitó 129 países y sólo en México estuvo en 5 ocasiones: Cuando llegó por primera vez, en 1979, besó el suelo y en su último viaje Vicente Fox le correspondió: Besó el anillo del Papa. Fueron sus anfitriones 3 presidentes del PRI y uno del PAN: Es que Juan Diego era polaco, como la clase priísta.

José López Portillo, oficialmente, se limitó a recibirlo en el aeropuerto ¡Benito Juárez! de la capital y a expresarle: “Lo dejo en las manos de la jerarquía y de los fieles de su Iglesia”, como autoexcluyéndose de dicha Iglesia. Pero trascendió que Juan Pablo acudió en privado a Los Pinos a oficiar una misa para la pareja presidencial: López Portillo y su madre, don Cuquita, porque doña Carmen, más que los dotes espirituales del Papa, prefería los poderes esotéricos de Uri Geller.

En 2 ocasiones estuvo aquel Pontífice en México durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari: Visita larga en 1981 y otra breve en 1986: Quizá Salinas le caía bien a Juan Pablo porque le recordaba a su paisano Lech Walesa, creador del movimiento Solidaridad. Y regresó en 1994, siendo presidente Ernesto Zedillo, quien se mostró respetuoso y se abstuvo de hacer uno de sus malos chistes (Pudo comentar, por ejemplo, que Juan Pablo era el Papa y él, Zedillo, “el papas fritas”).

En 2002, Vicente Fox, el bato beato, lo acompañó en la Basílica de Guadalupe para la canonización de San Juan Diego, abogado de todos los mexicanos, aunque, afortunadamente, se conforma con una limosna, no cobra los honorarios de su colega y tocayo, el jefe Diego Fernández de Cevallos.

Benedicto XVI, en cambio, sólo alcanzó a visitar México en una ocasión: Estuvo unas horas, siempre acompañado por Felipe Calderón, nomás en el estado de Guanajuato, porque le afectaba la altura de la capital. A Juan Pablo II, en cambio, no le afectó la altura de Fox, quien se hacía chiquito cuando estaba junto a él.

Pues bien, ese Benedicto XVI es el que acaba de anunciar su renuncia al Pontificado, por motivos de salud, como aseguran los políticos mexicanos cuando los corren, pero en su caso es cierto. Dejará de ser Papa el 28 de febrero, aunque no para alcanzar a cobrar la última quincena, como los políticos mexicanos que renuncian.

Se irá el Pontífice a la edad de 85 años, cuando todavía está en condición para ser en México, digamos, líder de la CTM. Juan Pablo II falleció a la misma edad, pero él no renunció, estuvo en el trono papal hasta su último suspiro, lo que hace a muchos pensar, equivocadamente, que cuando pronunció aquella inolvidable frase de “¡México siempre fiel!”, en realidad quiso decir: “¡México siempre Fidel!”

El 28 de febrero, pues, Benedicto XVI saldrá de Ciudad del Vaticano, dejando el poder vacante, lo que ya ha ocurrido en México, digamos durante el gobierno del multicitado Fox. Y se irá a vivir a la residencia de Castelgandolfo, para no influir en la designación de su sucesor, lo que también ha ocurrido en México: Con Felipe Calderón y- ¡otra vez!-Fox.

Aunque muchos opinan que no resistirá Benedicto a la tentación de nombrar al próximo Papa, como seguramente ocurrirá en México en 2018.

Pero ésta y otras consideraciones, son materia para la columna de mañana. Aquí le esperamos.

¡RRIINNGG!
-Bueno, Palacio de Gobierno de Tabasco…

-¿Es cierto que el anterior gobernador compraba jitomate a 100 pesos el kilo?

-Sí, pero es que él en vez de la mermelada regaba el cátsup…