El reto de la brecha urbana

227 millones de personas de todo el mundo han abandonado las villas miseria, tugurios, guetos, favelas, bidonvilles y barriadas desde el año 2000. Sin embargo, reducir la brecha urbana continúa siendo una asignatura pendiente en este mundo en el que la población se concentra cada vez más en las ciudades. En Marruecos 2.4 millones de personas han salido de la marginalidad en los grandes núcleos urbanos durante los diez últimos años.

La población urbana supera a la población rural en el mundo. Construidas, reconstruidas, transformadas y dilatadas, las ciudades emergen como futura morada de la humanidad: más de 3.490 millones de personas (el 50.6% de los habitantes del planeta) viven ya en ellas.

Las ciudades de los países en desarrollo son las que más rápido crecen, pero no se extienden de forma sostenible ni ofrecen igualdad de condiciones y oportunidades a sus habitantes. Más bien lo contrario. Mientras las clases adineradas viven en barrios cómodos y comunidades blindadas, los más pobres se ven confinados a asentamientos peri-urbanos y barriadas insalubres. Esta brecha urbana -si no abismo-  genera inestabilidad con altos costes sociales y económicos no sólo para los pobres urbanos, sino para el conjunto de las sociedades.

El éxodo rural y el crecimiento descontrolado de las ciudades no pasan desapercibidos a ojos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), aprobados por los 192 países miembros de las Naciones Unidas en el año 2000. Como parte del séptimo objetivo – garantizar la sostenibilidad del medio ambiente – los firmantes establecieron la meta de haber mejorado considerablemente, para el año 2020, la vida de por lo menos 100 millones de habitantes de tugurios.

El último informe ONU-Hábitat “Estado de las Ciudades del Mundo 2010/2011: Reduciendo la Brecha Urbana” proyecta un panorama de luces y sombras sobre el desarrollo de las grandes urbes en los últimos diez años. Aunque 227 millones de personas han dejado de vivir en asentamientos miserables desde 2000, en términos absolutos la población de los barrios marginales ha aumentado de 776.7 millones en 2010 a 827.6 millones en 2010.

Hasta la fecha, la solución al crecimiento urbano insostenible pasa por la mejora de las condiciones de vida en los suburbios. El estudio muestra que los 22 millones de personas de países en desarrollo que han dejado de vivir en barrios de tugurios cada año entre 2000 y 2010 lo han conseguido gracias a la modernización y acondicionamiento de los propios asentamientos. Sin embargo, esta tendencia se ve eclipsada por la llegada de nuevos habitantes y el surgimiento de barrios de chabolas distintos en torno a las principales ciudades. Según el informe, la población de estos lugares crecerá 6 millones al año y alcanzará los 889 millones para el año 2020.

Por regiones, es en África subsahariana donde más personas viven en barrios marginales (199,5 millones), seguida de Asia meridional (190,7 millones), Asia oriental (189,6 millones), América Latina y Caribe (110,7 millones) Asia suroriental (88,9 millones) Asia occidental (35 millones), África septentrional (11,8 millones) y Oceanía (6 millones).

La brecha urbana tiene un impacto evidente sobre el progreso de los Estados si tenemos en cuenta que las ciudades son centros de actividad comercial, cultural y política. En estas líneas, es fundamental poner en marcha políticas que garanticen lo que las Naciones Unidas denominan el “derecho a la ciudad”, una política inclusiva para reforzar los derechos humanos en las áreas urbanas.

El África de las dos velocidades

En el continente negro, la vida de 24 millones de habitantes de barrios de tugurios ha mejorado en los últimos diez años (el 12% del total de la reducción de la brecha urbana en el mundo), pero el crecimiento de las aglomeraciones urbanas es elevado y poco organizado. Cada año, diez millones de africanos pasan a engrosar los censos de las metrópolis, de los cuales siete millones se establecen en asentamientos precarios y viven en condiciones de marginalidad.

La reducción de la brecha urbana en África es muy desigual según la región. Así al sur del Sáhara, la proporción total de habitantes de bidonvilles (literalmente ciudades fabricadas con bidones, término acuñado en 1953 para referirse a los barrios de tugurios de Casablanca)  sólo ha descendido un 5% de media. Por otro lado, África septentrional está realizando grandes progresos en este aspecto. En el Magreb y el Mashreq, 8,7 millones de personas han mejorado sus condiciones de vida en las barriadas miserables que bordean las urbes. Marruecos es el segundo país del mundo donde la brecha urbana más se ha reducido, por detrás de Indonesia.

La disminución de la desigualdad en las ciudades de Marruecos y Egipto representa dos tercios del progreso logrado en la región del norte de África. En Marruecos, 2,4 millones de personas han dejado atrás las condiciones de vivienda marginales durante los últimos 10 años. Esto se ha conseguido al reducir en 45,8% la proporción de barrios de tugurios en las ciudades del reino: si en el año 2000 el 24,7% de la población urbana residía en bidonvilles, en 2010 este grupo representa el 13% de la población total de las ciudades.

Los progresos en Marruecos no se deben a una paralización del éxodo rural (el 56% de la población del país vive en ciudades, una tasa que aumenta un 1,8% cada año) sino a una mejor organización de los asentamientos urbanos y a los esfuerzos del Estado para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.

El programa “Villes sans bidonvilles” (ciudades sin chabolas) co-financia proyectos de construcción de vivienda social  para luchar contra el hábitat insalubre. Según cifras del Ejecutivo marroquí, en 2008 en Casablanca fueron realojadas 4.000 familias (7.500 en todo el país) gracias a este proyecto. Para ser realojadas, se exige que asuman el 20 por ciento del precio de la nueva vivienda algo que, sin embargo, continúa siendo inalcanzable para muchos habitantes de los barrios de tugurios.

De acuerdo con los últimos datos de Naciones Unidas, hay 1.437.000 personas  menos que en el año 2000 viviendo en barriadas en el país magrebí. Pero a pesar de los avances realizados por Marruecos en la reducción de la brecha urbana, 2.276.000 personas continúan viviendo en estos lugares dentro de sus fronteras.

María Gallar Sánchez