No importa el color del gato, siempre que cace ratones

Algunos periódicos que se leen en la mayor parte del mundo civilizado y el Distrito Federal -entre ellos el influyente Die Welt, «El Mundo», alemán- están calificando a Enrique Peña Nieto como «un presidente de izquierda moderna y seria». Probablemente porque alguna vez doña Beatriz Paredes Rangel -inminente y eminente embajadora en Brasil-, definió a su partido como «de centro izquierda». Y, por supuesto, porque el otro presidente mexiquense que tuvimos antes de Peña Nieto, Adolfo López Mateos, hizo temblar en sus centros la Tierra cuando declaró que «mi gobierno es, dentro de la Constitución, de extrema izquierda», lo cual puso al Pentágono a tiro de corcholata de mandar los marines.

Aquí extraña que algunos analistas políticos internacionales puedan considerar a Peña de izquierda, por muy moderno y serio que lo maticen. Y es que entre nosotros la izquierda, o lo que pasa por izquierda, es por definición opuesta al cambio, rijosa, promotora de desórdenes y atentados a la paz pública, tomadora de tribunas, siempre con el «no» en la boca. Todo lo contrario al régimen peñista, que en una docena de días ha conseguido tres reformas estructurales de primer orden, la Laboral y la Educativa y la de la Administración Pública Federal, y ha emitido decretos de austeridad, de anticorrupción y antimonopólicos que son hitos históricos.

¿Peña de izquierda, un PRI de izquierda, un Gobierno de izquierda? Puede ser, y si ser de izquierda es ser como Peña, bienvenida esta clase de izquierda. Aparte de que, en las inmortales palabras de Deng Xiaopin, el gobernante más exitoso de la historia, si el éxito gubernamental se mide por elevar los estándares de vida de mil 400 millones de seres humanos ¿qué importa si el gato es negro o blanco, con tal de que cace ratones?

Camacho Quiroz hará el primer referendo sobre el Gobierno

César Camacho Quiroz, nuevo presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tiene, entre sus muchas distinciones, la de ser colaborador de esta casa, Organización Editorial Mexicana (OEM), donde escribe desde hace más de 10 años la columna semanal «Los dichos y los hechos». Ha sido, además, gobernador del Estado de México, diputado, senador y subsecretario de Gobernación. Dentro del Partido Revolucionario Institucional se ha desempeñado como Secretario Técnico del Consejo Político Nacional, Secretario de Operación Política del Comité Ejecutivo Nacional, Representante Propietario del Partido Revolucionario Institucional ante el Consejo General del Instituto Electoral del Estado de México, coordinador general del Comité Ejecutivo Nacional en el Estado de Veracruz y presidente de la Fundación Colosio, A.C. Es licenciado en Derecho por la UAEM y doctor en Derecho por la UNAM. De profunda vocación académica, ha sido profesor de materias jurídicas en la Universidad Autónoma del Estado de México; en la Universidad Anáhuac del Norte; en la Universidad Nacional Autónoma de México y en el Tecnológico de Monterrey.

Su encargo actual en Buenavista lo enfrenta a seguramente la más ruda prueba política de su carrera. Ganar una mayoría convincente de mil 760 cargos públicos que se disputarán en 13 estados, incluyendo la gubernatura de Baja California. En otras 11 entidades se renovarán congresos locales y ayuntamientos, y en Coahuila sólo se renovarán 38 ayuntamientos.

Estamos hablando de que irán a consulta pública dos terceras partes de los municipios del país, alrededor de 80 millones de personas. Cómo voten, dará al gobierno de Peña Nieto una resonancia social bastante fiel acerca de cómo la mayoría del pueblo mexicano lo está recibiendo. Y Camacho Quiroz será el encuestador.

Buena suerte.

juegodepalabras1@yahoo.com

Por Gilberto D´Estrabau 

Organización Editorial Mexicana

 

(Manuel Cabrera)