¿Quién fue José Pablo Moncayo?

José Pablo Moncayo García nació en Guadalajara, Jalisco el 29 de junio de 1912. Cursó estudios en el Conservatorio Nacional, trabajando al tiempo como pianista en cafés y para la radio. En el año 1942 gracias a una beca del Instituto Berkshire, pudo realizar estudios con Aaron Copland, compositor y director de orquesta norteamericano. Fueron compañeros suyos Blas Galindo, Salvador Contreras y Daniel Ayala en el conjunto de música de cámara bautizado como Grupo de los Cuatro.

En 1931 fue percusionista de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de México, a la que dirigió en cinco ocasiones en los años de 1936 a 1947; y fue su subdirector y director artístico de 1945 a 1947. En enero de 1950 dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional cuando donde permaneció hasta 1954.

Entre sus obras destacan: pequeño nocturno (1936), Amatzinac (1937), Sonata para violín (1937), Huapango (1941), Sinfonía No. 1 (1944), Sinfonieta (1945), Tres piezas para orquesta: feria, canción y danza (1947), Homenaje a Cervantes (1947) y Huapango (1958). También: Sonata para violín y cerillo, Tres piezas para piano, Sonatina para piano, Tierra de tempestad, Penatori, Canciones de mar, Fantasía intocable, Danza de los maíces, Romanza de las flores de calabaza, Cuento de la potranca, Homenaje a Carlos Chávez y Tierra (ballet).

Falleció en la ciudad de México, el 16 de junio de 1958, y sus restos mortuorios descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores

De Moncayo, el Segundo Himno Nacional 

José Pablo Moncayo es considerado uno de los más talentosos compositores mexicanos y también de los de mayor presencia internacional.

Su obra “Huapango” (1941), la pieza que después del Himno Nacional se considera la más representativa del alma mexicana, esa que en el 2010, cuando en este país éramos “nacionalistas” y “revolucionarios”, llenó hasta el cansancio los espacios en radio como cortinilla de la Hora Nacional y en televisión como fondo musical de un comercial de cerveza.

Esta obsesión oficial y oficiosa casi nos vacunó contra la pieza que, no obstante el manoseo, pasó con creces la prueba del tiempo, merced a su riqueza orquestal, tan plena en timbres y acentos; con esos diálogos fabulosos entre los metales y las maderas, y ese dejo de música indígena que nos conecta inmediatamente con nuestro pasado prehispánico.

Por su calidad, recordamos las interpretaciones que han hecho de “Huapango” la Filarmónica de Berlín, en Alemania, dirigida por Plácido Domingo, y la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela, dirigida por Gustavo Dudamel en Los Angeles, California, y en el Palacio de Bellas Artes de México.

Por supuesto que no podemos olvidar una de las mejores ejecuciones del llamado “segundo himno nacional” a cargo del maestro Enrique Bátiz y la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM), la cual está en el mismo nivel que las anteriores.

HOMENAJES 

La Orquesta Sinfónica de Minería, bajo la batuta de Carlos Miguel Prieto realizó un concierto en homenaje a este músico mexicano el jueves 28 de junio de 2012 en el Auditorio Nacional.

Por su parte, la Orquesta del Instituto Politécnico Nacional ofreció el 31 de mayo y el 2 de junio de 2012 su concierto Cien aniversario de Moncayo. El ensamble politécnico, bajo la dirección de Gabriela Díaz Alatriste, brindó un programa que incluía: “Sinfonietta”, “Tierra de temporal” y “Huapango”.

También se sabe que han recopilado 29 piezas originales, grabadas y digitalizadas por vez primera, en una sola edición a cargo de Conaculta con la dirección de Lázaro Azar.

En este contexto, era de esperarse un homenaje nacional por parte del Instituto Nacional de Bellas Artes, por ser la institución cultural más importante del país. Pero no fue así. Al revisar su programación musical, sólo aparece que la Orquesta Sinfónica Nacional, que también dirige Carlos Miguel Prieto, ofreció en su Concierto 17 el “Huapango” en dos fechas: el 29 de junio y 1 de julio. También se esperaba una gran puesta en escena de La mulata de Córdoba, mejor que la que vimos hace un año en el Palacio de Bellas Artes.

Aparte del “Huapango”, la obra de José Pablo incluye otras de gran calidad: “Muros Verdes” para piano (1951); sus piezas orquestales “Amatzinac” (1935), “Sinfonía” (1944), “Sinfonietta” (1945), “Cumbres (1953) y “Bosques” (1954); el ballet “Tierra de temporal” (1949) y el “Homenaje a Cervantes” (1947).

Para quien quiera adentrarse en el mundo de Moncayo están, entre otros, estos libros del maestro José Antonio Alcaraz: La obra de José Pablo Moncayo, Cuadernos de música, UNAM, 1975, y el texto En la más honda música de selva, Conaculta, 1998.