¿Se puede evitar la muerte? Proyectan trasplante de cerebro a un robot

Diez años. Es decir, para el año 2023. Es el tiempo que Dimitry Itskov calcula que le llevará encontrar la forma de esquivar la guadaña trasplantando su cerebro a un robot.

Este emprendedor ruso de 31 años lidera un proyecto de alta tecnología de nombre en clave ’Avatar’, en el que según las fuentes trabajan entre 30 y un centenar de científicos de varias nacionalidades.

Itskov siempre lo ha tenido claro: “La gente no quiere morir”, asegura. Así que ha decidido emprender el viaje hacia la inmortalidad por una senda que parece sacada de la ciencia ficción.

Conseguirlo es una manifestación más de lo que él entiende por el “sueño americano”. “Si pones toda tu energía y tiempo en algo, puedes hacerlo realidad”.

El procedimiento, del que no se conocen muchos detalles, consistiría en “descargar” el contenido del cerebro humano en una mente robótica, sin intervención quirúrgica de por medio, dejando en un vacío similar a la muerte el antiguo cuerpo del individuo.

El principal reto al que se enfrentan, según manifestó Itskov en la conferencia Global Future 2045, es precisamente diseñar “la interfaz cerebro-máquina que permita controlar y asegurar la vida de un cerebro humano fuera de su cuerpo”.

Llegado ese punto, solo estaría por inventar un ordenador en el que pueda ser instalada la información de ese cerebro.

Por si esto no fuese ya llevar la imaginación demasiado lejos, Itskov tiene aún un objetivo más a largo plazo (recordemos que todo lo anterior lo piensa conseguir en una década). Su verdadera meta es lograr que el recipiente ‘postmortem’ sea holográfico, con todas las ventajas que eso conlleva: atravesar paredes, desplazarse a la velocidad de la luz, etc.

Muchos se preguntarán de dónde piensa sacar el dinero para financiar todo esto. Pues bien, resulta que el negocio principal de Itskov no es la neurociencia ni la robótica. En realidad es un prometedor magnate de la prensa que dirige un buen número de publicaciones online.