Steve Wozniak, el confundador de Apple, quiere ser el basurero del espacio

Apártense, barones espaciales. Steve Wozniak ha anunciado sus propios planes espaciales.

A principios de semana, Wozniak tuiteó un anuncio críptico: “Una empresa espacial privada, diferente de las demás, inicia su andadura”. La compañía, llamada Privateer, publicó un avance en vídeo similar a la mayoría de los anuncios espaciales de otros multimillonarios, con tópicos como “juntos, llegaremos lejos” sobre lo que parecen ser imágenes de archivo de hitos espaciales. De ahí pasan a imágenes de una marcha contra el cambio climático y la declaración: “esto no es una carrera”, una referencia obvia a la “carrera espacial” de la era de la Guerra Fría, y posiblemente un guiño a cosas como Blue Origin peleándose en Twitter con Richard Branson sobre qué es un verdadero astronauta.

Woz no compartió ningún detalle adicional más allá del video (puedes verlo a continuación), que mezcla de manera algo confusa un incendio forestal, nubes de humo que salen de las centrales eléctricas de combustibles fósiles, personas que llegan a los cielos, un niño con un traje de astronauta y un primer plano de un iris. “Cuidemos lo que tenemos para que la próxima generación pueda estar mejor junta”, dice la voz en off.

El sitio web de Privateer está en “modo sigilo”, pero dice que se anunciarán más detalles sobre la compañía en la conferencia AMOS Tech 2021, que se extiende hasta mañana en Maui, Hawaii.

Según la descripción del video de YouTube, Woz cofundó Privateer con Alex Fielding, miembro del equipo que hizo el primer iMac. Los dos cofundaron a su vez Wheels of Zeus (“WoZ”), una startup ahora cerrada que creaba localizadores GPS que se podían adherir a objetos comúnmente perdidos.

Parece que Woz no competirá directamente por el espacio con Elon Musk, Richard Branson y Jeff Bezos. En cambio, da la impresión de que planea limpiar su basura espacial; un comunicado de prensa de agosto sobre una impresora de aleación de titanio 3D no relacionada describía a Privateer como una “nueva compañía satélite centrada en monitorear y limpiar objetos en el espacio”.

Woz les estaría haciendo un favor a esos tipos. El espacio se ha convertido en un vertedero de satélites y cohetes muertos, tanto que en 2019 la NASA llamó a la órbita terrestre baja “el basurero más grande del mundo”, con casi 6.000 toneladas de desechos. La NASA advirtió que la basura espacial amenaza a los viajeros espaciales con desechos que viajan hasta siete veces más rápido que una bala e informa de que incluso las manchas de pintura rompían las ventanas del transbordador espacial. La agencia está monitorizando actualmente 27.000 piezas de basura espacial grandes.

La limpieza costará dinero que el gobierno de los Estados Unidos no ha asignando. El año pasado, el exadministrador de la NASA Jim Bridenstine instó al Congreso a financiar una misión de limpieza de $ 15 millones, tuiteando: “En las últimas 2 semanas, ha habido 3 aproximaciones potenciales de gran preocupación. ¡El tema de los escombros está empeorando!”. El proyecto de ley para el presupuesto espacial más reciente, que ha sido aprobado por el Senado, no ha reservado esos fondos, pero ordena a la Oficina de Política Científica y Tecnológica que evalúe la situación. (La conversación en torno a ese proyecto de ley se centró principalmente en la campaña de Blue Origin por un cheque de $10 mil millones en contratos gubernamentales para competir con SpaceX).

Existen varias ideas sorprendentes para la gestión de residuos en el espacio. ¡Láseres ! ¡Garras espaciales! ¡Tentáculos! La compañía espacial Astroscale, financiada por los gobiernos de Reino Unido y Japón, ya ha comenzado a probar sistemas de acoplamiento magnético que remolcarían la basura espacial futura y utilizarían la atmósfera de la Tierra como incinerador. (Aunque los clientes tendrían que construir las placas de acoplamiento correspondientes antes de lanzar las naves).

El excientífico de la NASA Donald Kessler predijo en 1978 que este campo de minas se volvería exponencialmente más peligroso en las próximas décadas, a medida que las colisiones futuras produzcan más basura. El año pasado, Kessler dijo a Scientific American que el espacio lleva “mucho retraso” en prevenir una catástrofe.